Opinión

Urge un pacto entre Danilo-Leonel

Por: Rafael A. Escotto

La falta de un liderato fuerte a nivel del municipio de Santiago, que tenga influencia y credibilidad resolutiva en las masas, aparece como un problema a vencer por los aspirantes a alcalde en las elecciones de 2019.

El enorme trabajo de limpieza, organización, ordenamiento y disciplina municipal desarrollado por la administración de Abel Martínez le ha devuelto a Santiago la idea de que con responsabilidad, perseverancia y un plan serio de trabajo, se puede lograr que una ciudad cambie su apariencia positivamente.

Ha surgido la figura de José Enríquez Sued Sem a la palestra pública, esta vez, respaldando la precandidatura a alcalde de Fernando Rosa. Ciertamente, el exalcalde representó un sentir que ha ido desapareciendo desde el 2010. A partir de esta fecha la posibilidad real de que este importante exdirigente Reformista pueda generar una cantidad de votos que logren cambiar los resultados a favor de Rosa, es simplemente una ilusión.

Claro está, su personalidad como político ha quedado en una escasa parte romántica del electorado Reformista y entre amigos personales, cuya fracción representa un segmento más inclinado al abstencionismo,  por dos motivos: (a) su líder Joaquín Balaguer falleció y (b) José Enrique ya no representa las expectativas de los votantes de Santiago, porque terminó la época de romanticismo político.  Para las elecciones municipales del 2019 el cuadro electoral estará compuesto por jóvenes que oscilan entre los 18 y 35 años de edad, los cuales no se sienten representados por José Enríquez.

Ahora bien,  el hecho de que el candidato a alcalde por el municipio de Santiago, Fernando Rosa, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), este buscando la figura de José Enrique, indica – pienso yo -, que su candidatura parece que no acaba de prosperar en el sentimiento de los electores de Santago, por lo que para tratar de mejorar su posicionamiento ha necesitado acompañarse de la imagen, del lenguaje coloquial y de la experiencia política de Sued Sem.

Analizando el lenguaje urbano de la juventud el cual ha cambiado al dominicano, pienso que el discurso político o social de José Enrique no afina con la jerga de la juventud votante. Además, a decir verdad, la figura de José Enrique presenta degastes, no obstante seria pueril de nuestra parte si no aceptásemos que José Enrique le podría sumar no muchos votos, pero si un populismo alegre, festivo a la campaña de  Fernando Rosa.

Sin embargo, debemos decir, que la figura política del exalcalde de Santiago, no obstante, puede servirle a Fernando Rosa como un antiguo símbolo del Reformismo en Santiago. Con esta jugada es posible que José Enrique este tratando de conseguir posteriormente una diputación, lo cual es válido por parte del carismático exdirigente del PRSC.

Los candidatos visibles a alcalde de la ciudad de Santiago están apostando a que el actual sindico Abel Martínez Durán, sea escogido finalmente como acompañante de boleta presidencial del doctor Leonel Fernández Reyna. Sin embargo, conociendo la manera de pensar del presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y los zigzagueos de la política en países como la República Dominicana, situado debajo del sol, no estoy totalmente seguro que de aquí al 2020 el expresidente mantenga la figura de Martínez Duran como  mutual, aunque éste le puede garantizar un nivel de voto significado en el Cibao para ganar las elecciones presidenciales en  2020.

Los procesos electorales en la posmodernidad dejaron de manejarse por medio de emocionalismos, por eso me adelanté en expresar en este mismo trabajo, que la figura de José Enrique Sued al lado de Fernando Rosa no le reporta seguridad de que Rosa podría ganar las elecciones municipales en 2019. Todo depende si  el licenciado Abel Martínez es escogido o no como acompañante de boleta de Leonel Fernández. De no ser así, Abel Martínez se reelegirá por cuatro años más al frente de la alcaldía de Santiago, posición que podría ganar abrumadoramente.

Creo que entre el presiente Danilo Medina y Leonel Fernández habrán arreglos y en ese pacto electoral estará comprometida la vicepresidencia de la República, que podría recaer en un empresario sureño de suma confianza del presidente Medina y otros cargos de importancia, preferentemente, en la judicatura, entraran en la negociación. Este pacto es lo que le convendría políticamente pues le podría dar permanencia al PLD en el poder más allá del 2020. Además de eso habría un equilibro de las dos fuerzas Danilo-Leonel.

Esta posibilidad de un pacto entre el licenciado Danilo Medina y el doctor Leonel Fernández ha aprontado a que en el Partido Revolucionario Moderno (PRM) se estén presentando señales de un posible gabinete que acompañará al licenciado Luis Abinader, de ganar el PRM las elecciones. Pero estas escogencias hechas prematuramente también presentaran  ciertas dificultades de adhesión en el seno de esa organización.

Por el lado del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) no tendrá más opción que aliarse al   PLD en 2020 para poder mantener su registro en la Junta Electoral. Dentro de este juego el PRD buscará en algunos municipios presentar candidaturas a alcaldes, pero pensamos que al final el partido blanco terminará apoyando al candidato preferido por el partido morado que lo será Abel Martínez y un vicealcalde recomendado por Danilo Medina. Así las cosas, ambos líderes mantendrían sus fuerzas  bien repartidas y, al mismo tiempo, el partido de gobierno podría conservar la importante plaza de Santiago.

Después de las elecciones municipales del  2019 predigo el siguiente escenario. Fernando Rosa podría ser nombrado embajador en Japón en sustitución de Héctor Paulino (Papín) Domínguez, quien pasaría a obra embajada o iría a parar como presidente de FOMPER,  José Enrique Sued Sem, podría ser designado ministro sin cartera, el  Dr. Terrero, del PRD y propietario de la clínica Diagnóstico Familiar, podría ser nombrado viceministro de Salud Publica con asiento en Santiago de los Caballeros.

No necesariamente estos pronósticos políticos tienen que manifestarse tal cual los hemos concebido en este trabajo. Solo estamos haciendo un ejercicio de imaginación sin una base comprobable sobre lo que verdaderamente podría suceder de aquí al 2020, cuando se celebraran las elecciones para elegir los nuevos inquilinos de la Casa de gobierno en la calle Dr. Báez, en Santo Domingo.

Si el PLD quiere mantenerse en el poder no tiene más alternativa que un pacto entre Danilo y Leonel. Si ambos líderes rehusaren concertar por machoneria, el país podría ser espectador del juicio procesal penal más grande de la historia contra dos exmandatarios y con ellos una fila de exministros entrando por la puerta de la Suprema Corte de Justicia, sin Mariano Germán, y, posiblemente con la Jueza Miriam Germán, vestida con la solemnidad de su túnica y birrete, con su rostro soberbio, con la nobleza de una corregidora ateniense, recibiendo a los imputados por  allegadamente haber corrompido la sociedad.

Si ambos líderes -Leonel Fernández y Danilo Medina –  desean someter a su partido, a sus familias, a sus hijos, a sus esposas y a sus amigos íntimos, exponiéndose a sufrir vejámenes y a los gritos desaforados de una turba compuesta de plebeyos, convertida en aquella hija de Herodes, llamada Salomé, pidiendo la cabeza de cada uno de los funcionarios de gobierno imputados, pues que se olviden del pacto.

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