Opinión

¿Vacunarme yo?

Por: Francisco Matos Mancebo

Recuerdo que tres meses después de haber empezado la pandemia en República Dominicana, 1 de marzo 2020, yo era de opinión que, no debíamos celebrar elecciones presidenciales, porque resultaría ser “crónicas de muertes anunciadas”, pues, la segunda semana de junio los muertos ya eran 605 en el País y los contagiados superaban los 23,200; por lo que, celebrar elecciones en julio 05 conllevaba una pausa al toque de queda, la cual, era a todas luces una imprudencia.

Casualmente al finalizar el mes de junio murieron 107 personas más y después de tantas caravanas, mítines, contactos directos en eventos masivos en pueblos, campos y ciudades; conllevó a que los contagios ya alcanzaban 64,690.

Como quiera se celebraron las elecciones y ¿qué pasó luego?

Nos pasaron factura y 15 días después de las elecciones, el Sistema Nacional de Salud colapsó y entre las víctimas que reventábamos las UCIs en todo el País estaba yo, mi esposa y toda mi familia: los tres hijos, mis suegros y dos sobrinas que viven conmigo. Al finalizar agosto habían muerto 497 personas solo en ese mes.

Experiencia vivida.

El 21 de julio 2020 fui ingresado al Materno Infantil en la recién construida área Covid. Ya era entrada la noche yen silla de ruedas, un suero en el brazo izquierdo y en mi mano derecha un sobre con documentos de estudios médicos conteniendo:dos pruebas PCR negativas, hemograma completo yuna tomografía del tórax que indicaba al momento que, mis pulmones lucían totalmente limpios. Fui recibido por una junta médica en sala de emergencia.

Tenía 6 días contodos los síntomas del covid-19: fuerte dolor de cabeza, el cuerpo cortado por el escalofrió e intensos dolores en cada coyuntura; sin olfato y sin gusto, el sentido del tacto tan afectado que, cualquier palmadita en el hombro o la espalda, lassentíacomo puñalada con puñal de palo. Llegué deshidratado por las fiebres que me agobiaron a diario desde el primer día y sin poder comer nada más que suero y otros líquidos calientes.

Con voz afónica y entre cortada, minutos atrás, estando en la sala de espera del HOMS desde tempranas horas de la noche, había conversado con Lucia Medina (hermana del Presidente de la república al momento), quien alarmada al escucharme hablar me dijo que no me moviera de ahí ni para ir al baño y mucho menos a mi casa, hasta encontrar una cama. Ella me ayudó, sin dudas,porque en medio del colapso del sistema de salud, me llamó el entonces Ministro Sánchez Cárdenas para indicarme que me trasladaraal Materno Infantilde inmediato porque allá apareció una cama que la reservarían para mí, pero, en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).Y aunque yo no estaba tan mal, metocó estar en ese lugar hasta el día siguiente,con la promesa de que temprano en la mañana me trasladarían a una habitación.

Fue un viacrucis lo que viví esa noche, entre 18 pacientes, la mayoría intubados; entre el bullicio del personal de apoyo, el correteode un lado para el otro de enfermeras y médicosen respuesta a los gritos de auxilio de los enfermos asfixiándose. Yo tenía los nerviosde punta, miraba desorbitado hacia todo lado buscando hasta debajo de la cama por si acaso veía la muerta acechándome (la señora en esa cama antes que yo, había muerto) y al otro día la noticia de los 23 muertos en el País, 4 murieron esa misma noche a mi lado (yo vi como sacaron de la UCI a tres de ellos). Y luegola primera llamada al celular (lo activéa las 8:30 am),era delCementerio Fuente de luz ofreciéndome sus servicios, pues, ignoraban que yo estaba interno.

Tres días después de internarme ya sabíamos que, en verdad ME HABIA ATRAPO EL COVID-19.

¿Vacunarme yo?

Creo en la inmunidad de rebaño ycreo también en que lo mejor que puede pasarle al mundo es que, el virus le dé a quienes deba darle y quienes tengan que morir, que mueran y ya. Al fin y al cabo, vale más estar tranquilos, aunque dolidos por la pérdida de algún ser querido, que vivir permanentemente asustados y aterrorizados por tantas noticias funestas y en zozobra por el miedo a que vengan nuevas cepas.

La labor de los medios de comunicación del mundo no ha sido otra que, asustar a la gente, implantar terror al mundo.Y casualmentela mayoría de los grandes medios de comunicación son propiedad de los mismos que inventaron el virus éste, los mismos que nos traen ahora las vacunas, aquellos de los que nadie ha hablado ni hablará, sino, solo los tildados de locos que se la pasan denunciando la supuesta “teoría de la conspiración”.

Creo que se ha abusado del mundo y se seguirá abusandoydebido a esto, he tenido que aplicarme la mayéutica a mí mismo:

¿Me dio el Covid-19 y me dejó vivo? Sí.

¿Ha repetido el virus a alguien infectándolo de nuevo? Sí, pero, no a más de cien personas en todo el mundo de los 170.2 millones infectados al 2 de junio 2021 y ninguno se ha muerto. Recordemos que los medios no se callaban con eso, diciendo que el covid repetía y que era mucho más agresivo (mentirosos, hijos del Diablo).

¿Existe alguna garantía por parte de los laboratorios frente al paciente vacunado? No, ninguna.

¿Hay garantía de que a quienes se les aplique la vacuna no le afecte el virus ni contagien a otros? No, lo contrario, algunos vacunados con ambas dosis se han muerto.

¿Los que se vacunen podrán dejar de usar la mascarilla y dejar de cumplir con el distanciamiento social? No.

¿Hay alguna responsabilidad por parte de los laboratorios cuando se muere una persona aun vacunada con la dos dosis? No.

¿Hay nuevas cepas del Covid en estos momentos? Si y muchas. Existen ya 25 cepas mutantes nuevas en el mundo, reconocidas por la OMS, incluyendo la cepa B1 de Brasil (resistente al tratamiento y más contagiosa que el Covid-19, según ellos), están además las dos cepas de California, la de Sudáfrica, la de Reino Unido, etc. y aquí en RD ya existen evidencias de que no menos de 3 cepas nuevas nos pueden atacar para las que las actuales vacunas no funcionan.

¿Tienen todas las vacunas alto porcentaje de reinfección, dicho por los mismos laboratorios? Si.

¿Bastará con solo dos dosis recomendadas por la OMS y los Laboratorios? No, habrá que aplicar vacunas anualmente a todos los habitantes del planeta (somos 7,600 millones en el mundo).

Respeto y respetaré siempre la decisión que tome cada cual de vacunarse o no, de acuerdo a su criterio y voluntad y no incitaré a nadie a que no lo haga, pero, mi deber es aclarar que, el término vacuna lo que significa es:reforzar el sistema inmunológico y prevenir enfermedades potencialmente mortales. Por otra parte, se puede decir también que, las vacunas son preparaciones con bacterias, virus u otro patógeno atenuado o muerto que se le administra a la persona para generar inmunidad activa y duradera contra una enfermedad a través de la estimulación de la producción de defensas y los fabricantes de las vacunas actuales no garantizan nada de eso.

También se puede decir que, la aplicación directa de anti cuerpos puede producir inmunidad. Se supone que cuando se suministra una vacuna, el sistema inmunológico reconoce el antígeno, interpreta que se trata de la enfermedad y produce anti cuerpos contra ésta, convirtiéndose en defensa. Por eso, si la persona entra en contacto con el microorganismo contra el cual fue vacunado en algún momento de su vida, las defensas generadas gracias a la vacuna se encargan de protegerla para evitar la enfermedad o al menos provocar que esta sea leve.

El asunto aquí es que, con respecto a las vacunas existentes, las más importantes hasta ahora: Pfizer-BioTech,AstraZeneca, Johnson & Johnson, Moderna,Sputnik, sinovac, Soberana, Abdalá, Mambisa, etc. son 23 en el mundo al día de hoy, ninguna da garantía de nada de lo que dije anteriormente.

¿Si ya me dio el Covid-19 y no me mató (gracias a Dios), y nadie me garantiza que vacunándome con las dos dosis indicadas no me repetirá?¿Y si la vacuna está programada para que se aplique todos los años a todo el mundo (7,600 millones por un promedio de US$15.33 c/u)? ¿Y si aúnvacunándome debo seguir conla mascarillay guardando distanciamiento social y lavándome las manos cada media hora?¿Qué gano yo vacunándome? ¿Cuál es el mínimo de mi beneficio?

Pienso que a quienes no les ha dado el covid-19 tiene razón para vacunarse, pero, a las personas que ya nos dio,VACUNARNOS seria perder tiempo, correr riesgo innecesario, abusar de la ciencia y de sí mismos, además de exponernos a que nos dé otra vaina que no tiene que ver nada con Covid, fruto de los efectos secundarios (como le ha ocurrido a mucha gente en todo el mundo).

Recordemos que en los años 1918-1920 (período de la mal llamada gripe española), el mundo teníauna población de 1,825 millones de personas; de las cuales enfermaronentre 800 y 1,000 millones y murieron entre 40 y 50 millones. Si comparamos la pasada gripe española con la presente “pandemia”, donde al día de hoy el mundo tiene poco más de 7,600 millones de personas, y que hasta el día 2 de junio 2021 solo se han infectado poco más de 170.2 millones de personas y se han muerto solo 3,358,083 en un año y tres meses; habrá que pensar que algo no cuadra aquí. Algo anda mal o los responsables de este fenómeno no calcularon bien.

¿No es extraño que en este caso los dueños delas vacunas del covid-19 no dan garantíaabsolutamente de nada?

¿Vacunarme yo?

 ¡Jum, esperaré al próximo año, si es que queda algún ser humano vivo todavía!

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