Editorial

¿Cómo vamos a enfrentar la pandemia?

¿Cómo vamos a enfrentar la pandemia? A diferencia de la pandemia del virus H1N1 en el 2009-2010, la del coronavirus actual representa para la República Dominicana una de las mayores amenazas a su sistema de prevención y remediación de enfermedades letales o inhabilitantes en su historia.

Una década después de haber probado nuestros mecanismos de acción sanitaria con la propagación de ese virus, que se saldó con 491 casos positivos y 23 muertes, otras pueden ser las realidades si la pandemia del coronavirus se disemina, o circula, en nuestro país.

Esta vez predominan más factores de vulnerabilidad, no solo entre los adultos mayores, sino en un estrato social juvenil en el que se han detectado preocupantes niveles de afección cardiovascular, diabetes, obesidad y problemas respiratorios causados por la adicción o alto consumo de drogas, bebidas alcohólicas, energizantes, hookah y vapeo con cigarrillos electrónico.

El coronavirus es, en esencia, un nuevo virus, un patógeno respiratorio que ataca vorazmente los pulmones y el sistema inmunológico de los seres humanos, para el cual no existe una vacuna o medicina que lo evite o lo neutralice. Con más de 113,600 infectados y más de 4,000 muertos en pocas semanas, está pandemia es más grave que la anteriores.

Por el carácter extremo de las medidas que se están tomando en diferentes partes del mundo, nunca vistas frente a anteriores pandemias, es de suponer que la República Dominicana debe estar vislumbrando ya la posibilidad de afrontar medidas semejantes.

Para los ciclones tenemos logísticas probadas, y aún así siempre resulta difícil desplazar familias de zonas de peligro para llevarlas a zonas seguras, o para que el público cumpla al pie de la letra con las recomendaciones de protección.

En esta oportunidad, es preciso intensificar las campañas de información y orientación que adviertan la naturaleza restrictiva de las medidas cuarentenarias que proceden frente a una amenaza como la actual para que, a la hora en que sea necesario asumirlas, haya comprensión y aceptación.

No es fácil invertir los modelos de vida de los ciudadanos ni los ritmos naturales de una ciudad como medidas de respuesta a esta pandemia. Italia, Irán, China, Corea del Sur, entre otras, han apelado a la inmovilización de millones de ciudadanos, han declarado estados de emergencia y cerrado colegios y universidades, en el clímax del gran miedo que genera el coronavirus,

Este es, sin apelaciones, el precio del sacrificio que la humanidad debe pagar para sortear la pandemia del coronavirus. Así debe entenderlo la población dominicana, sin subestimar la gravedad de esta amenaza emparejándola con una simple gripe, pero sin perder el sentido de la ecuanimidad y la prudencia a la hora de enfrentarla.

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