Económicas

Vendedores de Boca Chica y Juan Dolio con el grito al cielo ante baja concurrencia en playas


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Ya el poco tráfico en el peaje de Las Américas lo avisaba. Al parquearse en Boca Chica y el panorama es de poca concurrencia. Los pescadores acaban sus jornadas y los meseros preparan el entorno para recibir a los bañistas, aunque con el grito al cielo porque es octubre y las ventas están en el piso.

 

Varios comerciantes dijeron que se han cerrado dos hoteles en el área para su intervención y esto incide en el bajo número de turistas, mientras que la playa de Boca Chica  ha sido convertida en un complejo de apartamentos de renta corta. Estos pidieron la intervención de las autoridades para adecuar la zona y hacer de esta más vistosa.

«Ya Boca Chica no es lo que era antes, la gente se está yendo para Juan Dolio u otro lado, porque hay mala fama en esta playa. Nosotros los dueños de negocios tenemos pérdidas, compramos 70 quintales de pescados y se nos queda ahí, tenemos que botarlo», dijo el vendedor, José Rosario «El Brujo».

Rosario le echó la culpa a comerciantes que por sus precios abusivos alejan la clientela, ya sea por medio de la venta de mariscos o el alquiler de las mesas.

En tanto que otros realizan reclamo a la Dirección de Migración,  pues un alto porcentaje de haitianos ocupan los puestos de trabajo en situación irregular; lo cual otros defienden porque dicen que estos son depurados por asociaciones sindicales,  además de dedicarse a cuestiones que el dominicano delega como es vender coco y caña o ser masajistas debajo del sol.

Sin embargo, uno de los vendedores comentó que no tiene documentos, pero sí un uniforme de trabajador de playa que le pone fuera del ojo de las autoridades cuando está en la playa, según señaló.

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