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Vivió en la calle, Madonna le ofreció USD 20 millones por un hijo, brilló junto a Michael Jordan y hoy está casi en bancarrota: gloria y ocaso de Dennis Rodman

Es el mayor de 28 hermanos y su padre lo abandonó a los tres años. Una canción lo salvó del suicidio. Marcó una época en la NBA, primero con los Chicos Malos de Detroit Pistons, luego con los míticos Chicago Bulls. Hizo de su vida un reality show y nunca abandonó su perfil polémico: hoy se define amigo del controvertido líder norcoreano Kim Jong-un. Las mil vidas del Gusano

Es una noche de 1993 y la policía de Detroit encuentra un auto en la soledad del estacionamiento de un hotel de la ciudad. Cuando abren la puerta se topan con la estrella de los Pistons. Morocho, con su metro noventa y seis tatuado de punta a punta, y piercings en los orificios de sus fosas nasales: Dennis Rodman duerme abrazado a un arma. “Escribí una nota y me fui al coche que estaba aparcado en el parking del Palace. Tenía una pistola y la puse en mi mano. Por alguna razón, antes de apretar el gatillo o hacer cualquier cosa, puse música. En la radio sonaban ‘Even Flow’ y ‘Black’ de Pearl Jam. Tenía el arma a mi lado, a punto de darme un tiro, pero empecé a relajarme con la música y me quedé dormido. El próximo recuerdo es que desperté rodeado de policías. Entonces me di cuenta que no me había traicionado la NBA. Creía estar deprimido por eso. Había llegado hasta allí porque sentía una necesidad enorme de ser amado”. Aquella, fue la noche que Pearl Jam salvó la vida de Dennis Rodman.

NUNCA MARIPOSA, SIEMPRE GUSANO

Los que siguieron los rastros del Gusano hasta estos, sus años de ostracismo, juran que han sido tiempos duros y apenas le quedan quinientos mil dólares: “Dennis Rodman está en bancarota”. Pensar que hace casi tres décadas rechazó los 20 millones de dólares que le ofreció Madonna a cambio de que tuvieran un hijo juntos. “Me llamaba desde New York y me decía que fuera porque estaba ovulando. Entonces, me mandaba un jet privado adonde yo estuviera….”, contaba el basquetbolista. Pero ya iremos por ahí.

Suena raro asociar una cuenta de quinientos mil dólares a la bancarrota. Eso, para un humano cualquiera. En cambio, para un hombre que llegó a la cima de la NBA junto a Michael Jordan, Scottie Pippen y Phil Jackson, ganador de cinco anillos–sus primeros dos con Detroit Pistons, los últimos con aquellos históricos Bulls– y con una cuenta que hasta no hace tanto tiempo superaba los 24 millones de dólares, supone mirar el abismo desde cerca.

Yo soy un loco: la extravagancia de “Rodzilla” fue el combo perfecto para atraer la mirada de los medios.
Mucho más, si hace diecinueve años que lucha contra las drogas (su última internación fue en 2017), y si atendemos las declaraciones de su agente después de que Rodman fuera demandado por no pagar ocho mil dólares correspondientes a un hijo extramatrimonial: “Debo admitirlo, Dennis es alcohólico”, fue la excusa que usó el representante del ex ala pivote de Detroit Pistons, San Antonio Spurs, Chicago Bulls, Los Angeles Lakers y Dallas Mavericks.

LA LOCURA DE UN BAD BOY

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