Editorial

Vuelven las caravanas

Cuando todo el mundo pensaba que el caravaneo había muerto, surge de las cenizas con fuerza descomunal en uno de los cambios más inesperados de la política dominicana.

Las caravanas surgieron como efecto demostración para los votantes. Los partidos mostraban así su músculo y los indecisos eran deslumbrados por la fuerza y motivados a votar.

Las caravanas eran onerosas, pero su costo disminuía por el entusiasmo de los seguidores, muchos de los cuales cubrían sus propios costos.

La muerte de las caravanas las determinó la falta de entusiasmo de los parciales, a los cuales había que darle de todo para convencerlos de participar en esos eventos. Por eso desaparecieron del mapa político.

Pero ahora, con la incertidumbre que generan tres propuestas de gran calado y dos elecciones en las cuales se disputan miles de candidaturas, el efecto demostración ha vuelto a reinar y hay que probarle al electorado la fuerza que se tiene.

Las caravanas crean muchos problemas al ciudadano, pero eso no le importa a los políticos. ¡A caravanear todos!

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