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Wilt Chamberlain: Se despidió como “Mister Record” de la NBA

Por Rafael Baldayac

Wilt Chamberlain, quien  dominó el baloncesto de la NBA en puntos hasta su retiro, once años después de anotar los famosos 100 puntos en un partido,  jugó su último desafío el jueves 10 de mayo de 1973,  a la edad de 36 años y 262 días.

Chamberlain,  fue el “Goliat del baloncesto”, convirtiéndose en la máquina más devastadora que ha tenido el juego de ataque, un jugador inolvidable.

La última vez que piso una cancha como jugador, este coloso en uniforme de Los Ángeles Lakers,  perdió jugando  como local ante New York Knicks, por 102-93, en el quinto juego de la final que coronó al equipo liderado por La Perla Monroe.

Ese 10 de mayo de 1973  en su último partido Wilt Chamberlain  termino anotando 23 puntos pero sin poder ganar su ansiado y merecido tercer anillo.  Fue campeón de la NBA dos veces, primero la franquicia Philadelphia/San Francisco Warriors, Philadelphia 76ers y segundo con Los Ángeles Lakers.

Nació en Filadelfia, Pensilvania en 1936, y murió prematuramente en Los Ángeles en 1999.

Conocido en el baloncesto como Wilt Chamberlain, fue jugador excepcional de la NBA donde llegó a poseer más de 70 records, destacando en su ofensiva los 100 puntos anotados en un partido.

Es el jugador que logró un promedio superior a 50 puntos en una temporada y ganador en 7 oportunidades el título de máximo anotador de la NBA.

Sin embargo, también desplegó una gran habilidad defensiva que se aprecia en sus 11 títulos como máximo reboteador y, conjugando ambas cualidades, logró promediar al menos 30 puntos y 20 rebotes por partido durante toda su carrera en la NBA entre los años 1959 y 1973.

CHAMBERLAIN, DOMINANTE EN SU ÉPOCA

Tan alto, tan corpulento era para su época y tanta diferencia marcó en las canchas de baloncesto norteamericanas, que no pasaba desapercibido dentro de ellas. Tampoco fuera, donde le llegaron a apodar como ‘The Big Dipper’ por tener que agachar la cabeza cada vez que tenía que atravesar una puerta.

Por supuesto, era una broma que le gastaban los que mejor lo conocían pero fue un sobrenombre que se fue extendiendo por todos los aficionados al baloncesto y al final todo el mundo acabó conociéndolo.

Aún así, por lo que más se recuerda a este emblemático jugador es por su increíble dominio del juego interior, incontestable en muchas ocasiones, algo que acabó por dejar huella tanto en sus rivales como en los periodistas y aficionados.

Para sus compañeros de equipo y contrincantes era una potencia física casi incontrolable, fuera de lo normal y de lo natural para aquella época, capaz de batir, registrar y pulverizar todos los récords posibles, tanto de anotación, como de rebotes o tapones.

Un jugador de otra época que hasta algunos periodistas estadounidenses se han atrevido a compararle con jugadores de la época actual, pensando cómo jugaría ahora mismo en la NBA y hasta decantándose por el propio Wilt como dominador de una eventual liga con su presencia en estos años.

Para los aficionados ha quedado como un pívot capaz de marcar una época, de dar espectáculo en los equipos en los que jugó y de firmar algunas de las actuaciones más brillantes que se recuerdan de la historia de este deporte.

Por supuesto, los famosos 100 puntos el 2 de marzo de 1962 en el partido que su equipo en aquel momento, los Philadelphia Warriors, ganaron por 169-147 a los New York Knicks.

EL NÚMERO 13 RETIRADO EN EL STAPLES CENTER

Este dato es el más icónico y el que más se le recuerda, pero a lo largo de su carrera dejó más hitos destacados de gran importancia.

Fue campeón de la NBA dos veces (1967 y 72), cuatro veces MVP de la liga (1960, 66, 67 y 68), una vez MVP de las Finales (1972), elegido siete veces en el All-NBA First Team (1960, 61, 62, 64, 66, 67 y 68), en el Equipo Defensivo dos ocasiones (1972 y 73), elegido Rookie del Año en 1960.

Figura en la lista de los 50 Mejores Jugadores de la Historia de la NBA en 1996 y en el Naismith Memorial Basketball Hall of Fame en 1978.

Todo ello le valió para que en Los Ángeles Lakers, último equipo en el que militó en su carrera hasta 1973, hicieran uno de los mayores honores que se puede tener con un jugador en la NBA.

El 9 de noviembre de 1983 retiraron el mítico  “13″ que lució en su espalda durante sus cinco campañas en la franquicia de oro y púrpura.

Desde entonces, este número supersticioso para algunos preside junto a otros ocho más –de momento– el techo del Staples Center de Los Ángeles.

Que una franquicia te retire el número es algo muy especial, pero que te lo haga una de los equipos con más historia, recorrido y títulos tiene su toque diferente.

COLOSO QUE CAMBIAR BALONCESTO

Chamberlain no sólo por el juego que demostró y desplegó en las canchas a lo largo de 14 temporadas en la NBA, sino porque antes de dar el salto al baloncesto profesional tuvo que invertir un año de su carrera jugando en los Harlem Globetrotters.

La razón fue muy sencilla. Chamberlain jugó en la Universidad de Kansas y, aunque consiguió llevar a su equipo al final nacional de 1957, decidió saltarse su año sénior para pasar a jugar con los mejores.

Aun así, había una norma en aquella época que impedía que jugadores que no tuvieran sus estudios universitarios finalizados no podían ingresar en la NBA, con lo que Wilt tuvo que pasar la temporada 1958-59 jugando con los Globetrotters.

 

Tras ese pequeño paréntesis en su carrera, comenzó algo que se recordaría por el resto de los tiempos. El dominio y superioridad que tuvo respecto a sus rivales se puede entender mejor si se tiene en cuenta la corpulencia con la que contaba el jugador nacido en Filadelfia.

Medía 7.09 pies (2.16 metros) de estatura  y pesaba alrededor de 275 libras (124 kilos), aunque se dice que con el trabajo físico que invirtió llegó a pesar unas 300 libras (136 kilos).

Es una magnitud que ya puede parecer grande para un jugador que jugara actualmente en la NBA, pero que resulta enorme para alguien que desempeñó su labor hace medio siglo.

Lo que más destaca de su primera época en los Philadelphia/San Francisco Warriors y posteriormente de nuevo en Filadelfia (actuales 76ers)  es que fue un jugador distinto a los demás, pero al que se le acusaba de ‘perdedor’ en cierto sentido y de egoísta por sus cifras.

Es decir, que rompía las estadísticas temporada tras temporada pero se le echaba en cara que solamente miraba por su bien y no por el del equipo.

SU PRIMER ANILLO DE CAMPEÓN EN LA NBA

Aun así, en 1967 Chamberlain llevó a los 76ers a ganar el anillo precisamente ante los Warriors. Philadelphia se adelantó 2-0 en la serie y en el tercer encuentro San Francisco redujo distancias con una victoria por 130-124.

En el cuarto partido el equipo de Pensilvania puso el título en bandeja al ponerse 3-1, aunque no fue hasta el sexto encuentro cuando lo ganaron definitivamente, con un 4-2 final. Wilt acabó esa serie con 17.7 puntos, 28.5 rebotes de media y un 56% de acierto en tiros de campo.

Su vida profesional cambió en la temporada 1968-69, cuando tomó la decisión de cruzar el país de este a oeste para asentarse en California y convertirse definitivamente en la estrella y leyenda que se conoce hoy en día.

Ahí fue donde ganó su segundo anillo de la NBA y donde ya nadie más le pudo achacar que no mirase por el equipo o que allí donde jugaba no conseguían ganar un título. En las Finales de 1972 las cosas comenzaron diferente para los intereses de Wilt.

Los Knicks se adelantaron en el primer encuentro, pero los de la Gran Manzana no iban a tener más alegrías en esa serie, pues los Lakers ganarían los cuatro siguientes y se alzarían con el título de campeón.

Chamberlain registró una media de 19.4 puntos, 23.2 rebotes y un 60% de acierto en tiro en esos cinco encuentros.

Tal fue el impacto que tuvo en este deporte a lo largo de su carrera que hizo que tuviera que cambiar en algunos aspectos.

Debido a su juego, la NBA tuvo que plantearse ampliar las dimensiones de la zona, los tapones ilegales cuando el balón estaba descendiendo tras un tiro o ya sobre el aro y algunas reglas en relación con los tiros libres.

Aunque Wilt Chamberlain tiene ‘13’ retirado con los Lakers, también le hicieron el mismo homenaje con el mismo número en los 76ers y los Warriors, lugares donde también labró su carrera profesional.

En Filadelfia fue donde batió una de las marcas que aún figuran como récords vigentes en la NBA, y todo hace indicar que seguirá así durante mucho tiempo.

Se trata de lo que consiguió en la temporada 1961-62, donde de promedio consiguió a lo largo de ochenta encuentros de temporada regular la increíble cifra de 50.4 puntos por partido.

Además se convirtió en el único jugador hasta la fecha en anotar más de 4,000 puntos en una temporada, concretamente 4,029.

 CHAMBERLAIN Y EL PARTIDO DE LOS 100 PUNTOS

Protagonizó uno de los momentos estelares en la historia del baloncesto. El 2 de marzo de 1962, anotó 100 puntos -cifra jamás lograda por jugador alguno de la NBA- frente a los Knicks de Nueva York.

Las estadísticas de aquella noche fueron: 36 de 63 tiros y 28 de 32 tiros libres. Esta última cifra sorprendió a todo el mundo, pues Chamberlain sólo tuvo un promedio del 51% de tiros libres convertidos a lo largo de su carrera. «No me pagan por anotar tiros libres», acostumbraba a decir.

Al día de hoy parece imposible superar o incluso igualar esa marca. Más sorprendente que ver los datos generales es ver cómo repartió sus puntos Wilt Chamberlain a lo largo de esa campaña y cuáles fueron sus mejores actuaciones en esa temporada.

Chamberlain llegó a anotar en esa temporada 78 puntos ante los Lakers, 73 ante los Chicago Packers en la primera y única temporada de este equipo y la mágica cifra de 100 puntos ante los Knicks.

Aun así, cabe destacar que el 52.5% de las ocasiones superó los 50 puntos, concretamente en 42 partidos, de los cuales la mayoría son en el segmento ‘50-59’, donde Wilt registró el 37,5% de los puntos de aquella temporada.

Todo ello le ha valido para tener tres números retirados en los que militó en la NBA y para que marcara un camino que hoy en día se recuerda mucho en la NBA.

DÍAS ANTES DE SU RETIRO SE FUE SIN ANOTAR

Puede parecer algo muy difícil de creer pero sí, el dueño de una gran cantidad de récords de anotación una vez terminó un juego y su casilla de anotación estaba vacía.

Wilt Chamberlain es el mejor anotador en la historia de la NBA. Posee el récord de la mayor anotación en un partido con 100, promedió por encima de los 50 en una temporada y es dueño de una gran cantidad de partidos en los que terminó por encima de los 60, una cifra que hoy en día es noticia si alguna de las estrellas la alcanza.

 

Sin embargo, el 27 de marzo de 1973, cuando se acercaba el retiro de esta leyenda de la liga estadounidense, en 46 minutos de juego decidió no meter un solo tanto y se dedicó a bajar rebotes, catorce en total, una cifra que sí se acerca a los números regulares de quien por ese entonces estaba en los Lakers.

 

De hecho, no tiró una sola vez al aro ni fue a la línea de libres, por lo que Chamberlain evidentemente decidió irse de ese partido sin convertir.

 

Si uno repasa las cifras de este gigante anotador, puede ver que a partir de la década del ’70 sus promedios de puntos empezaron a bajar y mantuvo la media de rebotes y asistencias, aunque en este último apartado no era el especialista de los equipos que integró.

 

Más allá del bajo nivel anotador, lo que era seguro era que cada vez elegía mejor los tiros: lideró a la liga en sus dos últimos años en porcentaje de tiros de campo (64.9% en la anteúltima y 72.7% en la última).

 

Mencionamos que su nivel como rebotero no tuvo una caída tan pronunciada como la de anotación y hay que explicar por qué. Al igual que en tiros de campo, Chamberlain lideró en la media de rebotes por juego en las últimas tres temporadas que disputó: 18.2 en la 1970-71, 19.2 en la 1971-72 y 18.3 en la 1972-73.

 

Si bien estaba por debajo de los 27 que lograba en sus primeros años, demuestra a las claras que en la pintura todavía nadie le ganaba.

 

Lo increíble de esta anécdota es que en el juego siguiente sucedió algo similar, aunque en esa oportunidad sí se fue habiendo sumado en el electrónico para sus Lakers. Convirtió un solo punto en la visita a los Warriors, producto de un libre encestado de dos lanzados y erró el único tiro de campo que tomó.

 

¿Otra conspiración para cerrar la etapa regular con una anotación ínfima? Quizás, porque bajó 18 rebotes y repartió 9 asistencias. Una muestra más de que, en el buen sentido, Chamberlain hacía lo que quería dentro de las canchas.

 

TUVO LA MEJOR TEMPORADA EN HISTORIA NBA

 

Chamberlain solo es superado por Michael Jordan cuando se clasifican las 25 mejores temporadas individuales en la historia de la NBA, incluidos todos los juegos desde la noche de apertura hasta el final de los playoffs.

Esa  campaña fue con Philadelphia 76ers (1966-67). Temporada regular: 24.1 PPG, 68.3 FG% | Playoffs: 21.7 PPG, 57.9 FG%, mientras se llevaba a casa el segundo de tres premios MVP consecutivos.

 

Chamberlain promedió más rebotes (24.2) que puntos (24.1) en la temporada regular y aumentó sus rebotes a 28.5 por cotejo en la victoria sobre San Francisco Warriors.

 

El ‘MVP’ de las Finales aún no existía. Probablemente se lo habría llevado a casa. Philly ganó 68 juegos, mientras que ‘The Stilt’ disparó 68.3% desde el campo, la segunda mejor marca de sus 14 años de carrera. También promedió 7.8 asistencias.

Jordan registra la mejor de todos los tiempos con los Chicago Bulls (1995-96). Temporada regular: 30.4 PPG, 42.7 3P%. Playoffs: 30.7 PPG, 40.3 3P%. Los Bulls de 1995-96 establecieron un récord de la NBA con 72 victorias, todavía la mayor cantidad para un campeón.

INESPERADA MUERTE DE CHAMBERLAIN

 

Wilt Chamberlain, el hombre que abandonó la NBA con 44 récords individuales, falleció el 12 de octubre de 1999  en Los Ángeles, a los 63 años. El cuerpo sin vida del legendario jugador de los Warriors de Philadelphia, Sixers de Philadelphia y Lakers de Los Ángeles fue descubierto por la policía, que atribuyó la muerte a causas naturales.

 

Chamberlain figura entre los jugadores más grandes de la historia. Alrededor de él y de sus épicos duelos con Bill Russell, el pívot de los Celtics en la década de los 60, la NBA creció hasta convertirse en uno de los grandes espectáculos deportivos de Norteamérica.

 

Nacido en Filadelfia, Chamberlain estaba predestinado a cambiar el juego de baloncesto desde niño. Comenzó a derribar récords de anotación y rebotes desde su periodo escolar en el instituto Overbrook de Filadelfia.

 

Aquel muchacho gigantesco, ingresó en 1955 en la Universidad de Kansas, donde dominó el juego con puño de hierro.

 

Medía 2,15, pesaba 125 kilos y se movía con una agilidad desconocida para semejante tamaño, hasta el punto de participar con su equipo en pruebas universitarias de atletismo.

 

Sobrepasó los dos metros en salto de altura y se ganó buena fama como cuatrocentista. Pero fue en las canchas de baloncesto donde resultaba imparable.

Después de abandonar la universidad de Kansas, jugó durante un año con los Harlem Globetrotters, que le pagaron 50.000 dólares -una cifra astronómica por aquel entonces- en el año 1959.

 

En 1960 fichó por los Warriors de Philadelphia. En su primer partido con el equipo de su ciudad, anotó 43 puntos y consiguió 28 rebotes.

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