Opinión

Y la incertidumbre: ¿Cómo se explica?


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Aquiles Olivo Morel

A veces resulta propicio aclarar conceptualmente los tiempos en que vivimos, ayuda a ver por que ocurren las cosas, en economía las variables ocultas y emergentes para definir el porvenir. Existen múltiples ­organismos dedicados a desentrañar en cada país el camino que lo conduce al éxito.

También ellos evalúan psicológicamente los aspectos fundamentales, aquellos que en la construcción de esas sociedades fueron influyentes para elabo­rar las políticas de Estado. La República Dominicana (RD) no escapa a ese paradigma, casi universal para guiar el camino de disponer de información clave.

Aquí en la RD esta expresión puede percibirse con la espera de los empresa­rios grandes, medianos y pequeños quienes, al parecer disponen de un gran sistema de información para afianzar las cuestiones claves. Ahora mismo, muchas­ personas tienen la impresión de esperar algo que va a suceder. Y eso que va a suceder los predisponen a no avanzar en sus nuevos proyectos: Vienen en camino reformas estructurales de la parte fiscal; sucederán en el plano internacio­nal situaciones que no van a permitir que el emprendimiento de estos proyectos haga más  prósperos sus negocios.  Esta idea no solo es exclusiva de los empresa­rios, también los pequeños emprendedores incluyen en sus análisis estas cuestiones. En definitiva, contemplamos una economía frenada, semiparalizada y sometida a cuestionamiento.

Procrastinar decisiones cuando se tiene la responsabilidad de conducir gobier­nos, empresas y organizaciones, donde el nivel de aceptación de la ­marcha de la economía guía su curso, al final ­resulta pernicioso para todos. La idea del ex director del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo el economista, Isidoro Santana, al evaluar el riesgo que implica una reforma fiscal, considera que el Gobierno ha sido dubitativo y que debió guiar al país hacia un nuevo estadio fiscal. No ha sido posible alcanzar un consenso de la más importante reforma requerida por el Poder Ejecutivo, a pesar del intento del primer proyecto presentado por el ex director del Ministerio de Haciendas.

En la medida en que transcurre el tiempo se acepta que en el norte del presi­dente Luis Abinader no existe ni la más remota idea de guiar esta reforma. Según los informes de la DGII, cada vez se ­requieren mayores esfuerzos para alcan­zar las metas de esta importantí­si­ma ­institución. La informalidad luce inde­­te­nible: Las cifras de su disminución no se corresponde con el esfuerzo empren­dido, por el contrario, la tendencia apunta que en el año 2026, se discu­ten proyectos de leyes que podrían afectar el aparato productivo. Sin los consensos necesarios el Código Laboral sigue en discusión y el equipo empresa­rial exige modificaciones muy importan­tes para el destino final de la clase trabajadora.

A este nivel de confrontación el clima de incertidumbre alcanza categoría de variable incontrolable para el aparato productivo: Una variante internacional obse­siva por parte del mayor socio y giros inesperados por parte de los princi­pales socios a nivel global. A lo que se llama incertidumbre económica se carac­teriza principalmente por tener dos patas ocultas: Los giros económicos del momento; la inesperada actitud del presi­dente de los EE. UU. en el replan­tea­miento de su visión respecto a la esco­gencia y limitaciones de sus nuevos aliados.  No mira los límites, inexistentes en su comprensión de un mundo que discurre sorprendidos por las nuevas doctrinas. Ellas reniegan o se contraponen­ a un viejo orden y dan la capacidad a los más fuertes de romper las ataduras del pasado para emprender con los múscu­los exhibidos para amenazar con nuevos aranceles a quienes se oponen a la nueva geografía que también necesa­riamente va surgien­do. Aquí tenemos para ejemplificar el caso de Canadá, ­dispuesta a desempolvar sus arsenales militares ante la represalia y amenazar de formar parte de este nuevo mundo, donde las ideas conducen a nuevas alianzas o bloques como mecanis­mo de subsis­tencia.

A esta nueva manera llamada incertidumbre se enfrentan los países en todo el globo, quienes se consideran seguros amanecen sumidos en el miedo, cuando este hecho no sucede al atardecer. Como vemos marchamos en un mundo donde las reglas no están formando parte de la nueva convivencia, a esto refiero para ­descifrar lo conversado en el foro econó­mico de DAVOS, en el cual se discutió hacia donde van los cambios tecnológicos en un mundo donde nadie en lo abso­luto dispone los catálogos de los riesgos. Ahí están algunas de las razones que paralizan el ambiente: los presu­pues­tos militares empiezan a verse como forma de influir en el miedo global y como manera de lograr que día más se refugien los débiles antes las sorprendentes amenazas de los grandes.

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