Sociales

Zoológico de Gurabo trata de sobrevivir a las precariedades

Un aporte educativo y recreativo invaluable hace el Zoológico de Guabo, iniciativa del fenecido diputado Radhamés Fermín que mantiene sus puertas abiertas pese al déficit económico que deja cada mes.

Con 94 especies de animales entre aves, mamíferos y reptiles, el zoológico tiene temporadas altas que recibe hasta cinco mil estudiantes por semana, de excursiones de centros educativos procedentes de diferentes puntos de la región del Cibao interesados en conocer la vida animal, así como de familias que buscan recreación. Los animales que más llaman la atención son los leones, tigres, jaguares, cebras, monos, cocodrilos y búfalos.
Sus inicios se remontan a 14 años atrás, cuando Fermín comenzó a llevarle animales a su madre porque le gustaban mucho, y a su partida los llevó a su finca en Gurabo, y fue sumando animales salvajes y exóticos, en principio para la familia y amigos, y con el tiempo comenzó a llamar la atención de visitantes que le dieron el nombre. El lugar era el preferido del exdiputado, que sentían gran satisfacción al ver la cara de felicidad de los niños al ver los animales, por lo que sus hijas han decidido continuar su legado hasta donde les sea posible.

Inversión

Mantener esos animales de alimentación, medicinas y otros controles requeridos por Medio Ambiente, más el mantenimiento de la estructura y el pago de los 12 empleados, resulta bastante costoso, y el zoológico no es autosostenible, por lo que se ven precisados a tomar dinero de otra empresa familiar, tal como lo hacía Radhamés Fermín, acuerdo a lo expresado por Katira Fermín, quien está al frente del parque. “El aporte a la educación que se hace es importante, podríamos hacer más si contáramos con alguna ayuda, tenemos muchas ideas, muchas cosas se pueden realizar pero todo termina en la parte económica, porque ninguna institución ayuda”, expresó.

Según expuso, hay temporadas buenas, sobre todo cuando vienen los colegios y escuelas, y por ende hay un buen ingreso, ya que cobran cien pesos por adultos, y cincuenta por niños, y buscan menos dinero para mantenerlo, por lo que quieren ir sumándole otras atracciones que les pueda dar más ingresos.

“Antes de papi fallecer le pregunté por qué un zoológico, porque es una responsabilidad, la gente lo ve muy lindo pero hay muchos permisos que cumplir para tener las condiciones, y él me dice sabes qué, lo que pasa que gracias a Dios tú puedes ir a un zoológico, pero hay niños que no tienen la oportunidad de conocer un animal como un tigre o un león, que los padres no pueden llevarlos a la capital a verlo, y aquí lo tienen cerca”, rememora Katira.

Cree hay instituciones que pueden ayudar

Fermín sostuvo que uno de los planes es aliarse con las universidades que dan veterinaria, para que los estudiantes hagan sus pasantías y pongan en práctica sus conocimientos con animales salvajes, y se ayuden uno al otro. Dijo que también quieren tener guías, para que puedan ir explicando a los niños sobre cada animal. De igual forma, quisieran llegar a alguna fundación que los pueda ayudar para así poder hacer más aportes a la zona norte. “Ya hasta pequeño nos está quedando, tenemos que ver hasta qué punto podemos seguir con esta labor para agrandarlo”, dijo.

Fuente el Caribe

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