Zygmunt Bauman, filósofo: “La versión actualizada de la frase de Descartes es ‘Soy visto, luego existo’. Y cuantas más personas me ven, más existo”

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RESUMEN
Corría el año 2000 cuando el sociólogo Zygmunt Bauman acuñó por primera vez el término “sociedad líquida”. Lo hizo en su libro Modernidad líquida, una obra que ya se considera clave para comprender las sociedades contemporáneas y que valdría para explicar a nuestros bisabuelos cómo funciona el mundo en el siglo XXI. Lo que ha cambiado en nuestra sociedad no es solo la llegada de las nuevas tecnologías, sino la transformación que estas han operado en la humanidad.
En 2015, más de una década después de aquel gran libro que cambió las reglas, Zygmunt Bauman se reunía con Leonidas Donskis, exdiputado del Parlamento Europeo, para dar forma a un libro al que llamaron Ceguera moral, en el que los autores conversaban, continuando la tarea del sociólogo: analizar nuestra sociedad. Es en este texto donde Bauman escribe la que es, quizá, la cita que mejor define nuestro mundo: “La versión actualizada de la frase de Descartes es ‘soy visto, luego existo’. Y cuantas más personas me ven, más existo”.
La lección de Descartes
Para Descartes, existir era pensar; para Bauman, hemos aprendido a existir siendo observados.
En el siglo XVII, Descartes fue uno de esos grandes pensadores que marcó un cambio sustancial en la dirección de la filosofía. Con él, la filosofía deja de apoyarse en la autoridad, la escolástica y la tradición aristotélica, y pasa a buscar un fundamento seguro en la razón y en el sujeto que piensa.
Su cogito ergo sum es la inauguración de la modernidad filosófica: convierte al yo pensante en el punto de partida del saber. “Pienso, luego existo”. Con esa sencillez cambiaba el pensador de era. Y quizá, desde entonces, ha sido la clave bajo la que hemos configurado el pensamiento.
La duda metódica ha sido la base de las ciencias, y la idea de que somos lo que pensamos casi parece implícita en muchas teorías psicológicas que precedieron a Descartes. En el siglo XXI, sin embargo, las reglas parecen haber cambiado. Y Bauman fue el primero en darse cuenta de ello.
Así se forja una identidad
La identidad deja de construirse en silencio cuando depende de la mirada de los demás.
La pregunta que debemos hacernos es: ¿cómo se forja un individuo? Desde la perspectiva de Descartes, la identidad es un proceso privado. Para comprobar que uno existe, debe pensar. Y pensar es un acto que debe realizarse a solas, en la intimidad de la razón. Para pensar, además, se necesita tiempo e intimidad. El ser queda así relegado al plano de lo privado. Para ser, uno no necesita más que un poco de espacio y algo de materia gris.





