A Santiago siempre se vuelve

Analizando noticia con IA…espere un momento
RESUMEN
Hay algo de magia en la ciudad, lo reconozco. Llegar a ella es como volver a un origen incierto; a un lugar del cual formamos parte aunque no tengamos ningún vínculo. El lazo que nos une es más fuerte y la razón es más profunda.
Santiago es el centro y también el comienzo. En lo que los sociólogos se ponen de acuerdo, la historia [o la imaginación] bastan para explicar cómo volvió a fundarse la patria en una guerra restauradora que sacó lo mejor que llevábamos dentro y que hizo posible la epopeya.
Esa ciudad que pienso ya no existe; el Cibao de Compadre Mon se fue volando en una nube rumbo a la Sierra.
En su lugar, queda desparramada sobre el valle una fuerza imparable que se siente en cada esquina, como el burbujear de la lava en un volcán. Santiago crece desmedida por los cuatro costados. El crecimiento se ve, el dinero fluye.
El empresariado y el gobierno hacen apuestas a ver quién invierte más y quién apuesta sin miedo al futuro, pero en el corazón de la Ciudad Corazón aún se siente la pureza cándida de una pequeña ciudad con alma de pueblo y destino de metrópolis.
Si tuvieran playa, a los santiagueros no los aguantaría nadie, y, al parecer, con la Carretera del Ámbar también eso se les dará… así que nadie los aguantará; capaz que dirán que su playa es Puerto Plata –a 45 minutos de distancia y no a 50, como Boca Chica de la capital– y probablemente tengan razón.
Mientras desde el restaurante veo al Monumento, los hechos desbordan la capacidad de imaginación o análisis; abruma una realidad que vibra y contagia. En lo que la comida llega observo la gente y hago juegos mentales sobre sus historias cotidianas y sus particulares realidades.
Mientras las mesas de al lado se van llenando de mujeres hermosas, sus risas, diálogos, miradas, perfumes… van llenando todo el ambiente de ellas; que asumen el lugar como propio porque les pertenece, y al fin de cuentas, uno es un extraño.
El corazón de todo hombre que se respete le pertenece a una santiaguera, independientemente que la conozca o no, que ya eso es cuestión de suerte; de si Dios decide premiarte y ponerla en tu camino o si por el contrario, tan sólo te la deja ver en sueños… y a lo lejos.
Si toda línea recta es una sucesión intermitente e infinita de puntos entre dos puntos, en la vida de todo hombre una santiaguera vendría siendo el punto de no retorno; el lugar del que no se puede volver; el antes y después a partir del cual se puede definir con propiedad el todo o nada.
Si en el cielo hay una estrella para alumbrar el destino de cada hombre, todos tenemos en Santiago a una santiaguera que espera… y quienes tenemos más suerte, la tenemos más cerca.





