Opinión

¿Y por qué el PRM no aprende en Santo Domingo Este?


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Por Ramón Peralta
Si el PRM no saca precandidatos a alcaldes críticos que se distancien de las diabluras de la actual administración municipal perderán la plaza de Santo Domingo Este. Las Mentiras prevalecieron durante un año y cada que pasa irán cayéndose sola

La dirigencia del PRM en Santo Domingo Este haría bien en mirarse en el espejo y preguntarse, con sinceridad, por qué, siendo el municipio más poblado del país y habiendo aportado más del 10% de los votos que llevaron a Luis Abinader al poder, no tiene la representación que merece en los espacios clave del gobierno central.

En esta demarcación hay talento de sobra, tanto dentro del partido como entre sus aliados. Hombres y mujeres con capacidad probada para ocupar cualquier función pública con dignidad y eficiencia. Sin embargo, en los círculos de poder prevalece una percepción distorsionada, y a veces hasta despectiva, sobre la dirigencia perremeísta local.

En 2020, el PRM ganó la alcaldía de Santo Domingo Este en plena pandemia, recibiendo un ayuntamiento quebrado, endeudado hasta el cuello y con las cuentas en rojo. Literalmente, ni para comprar papel de baño había. A pesar de eso, la administración entrante asumió el desafío con entereza y logró pagar nóminas, mantener los servicios esenciales y poner orden donde había caos.

Pero lejos de reconocer ese esfuerzo, sectores internos del partido se dedicaron a minar la gestión desde dentro, al punto que cuando el PRM llegó al poder central, se organizó un «operativo de limpieza estatal» que terminó siendo un jugoso negocio para manos ajenas al municipio.

A pesar del asedio, la gestión municipal del PRM logró adquirir más de 100 camiones, rescatar espacios públicos como nunca antes, dignificar monumentos patrióticos como la Plaza Duarte y crear lugares que promovían nuestra identidad cultural. Sin embargo, eso no pareció importarles a algunos perremeístas locales, que prefirieron avergonzarse de lo bueno antes que reconocerlo como propio.

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Hasta el 2020, el gobierno central cubría la recogida de basura en las circunscripciones 2 y 3, y la mitad de la factura en la número 1. Con Manuel Jiménez eso se acabó. Administró sin ese subsidio, no endeudó el cabildo y le entregó al actual alcalde un parque vehicular totalmente renovado.

Un año después de su salida, la nueva administración se dedicó en su rendición de cuentas a desacreditar la gestión anterior. Pero la mayoría de los camiones que vemos en las calles aún son los que compró Manuel. Eso es un hecho, no una opinión.

Y ahora que se acercan los procesos internos, la misión del PRM debería ser preservar su dominio en Santo Domingo Este. Pero no lo lograrán apostando todo a un solo jugador. Y menos si ese jugador tiene debilidades gerenciales, está endeudando peligrosamente el ayuntamiento y depende de aportes extraordinarios del gobierno, como los 85 millones de pesos que le transfirieron solo para pagar prestaciones laborales.

Uno de los errores más graves que puede cometer el PRM es no preparar con tiempo nuevos liderazgos para el 2028. No basta con la improvisación ni con la propaganda. Hay que presentar un rostro distinto al de un funcionario que no honra compromisos, que gasta más en promover su figura que en invertir en el municipio, y que se sostiene, más que por méritos, por herencias de la gestión pasada y dinero extra del gobierno.

Es un riesgo serio para el PRM permitir que un alcalde concentre tanto poder: quiere ser presidente del partido y, al mismo tiempo, seguir en la alcaldía. Es tal su glotonería que, cuando se rumoró que su propio secretario general aspiraría al liderazgo partidario, se anuncio él como aspirante lo que inmediatamente el subalterno se vio obligado a desistir para que lo apoyara a él.

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Cuando un alcalde empieza a pelear con periodistas por decirle la verdad, cuando convierte el ayuntamiento en comité político para aplastar a sus compañeros, cuando confunde autoridad con prepotencia, lo que viene es el derrumbe. El PRM no es un partido de caudillos, y si deja que uno solo lo quiera todo, puede terminar quedándose sin nada.

Si el PRM quiere seguir gobernando Santo Domingo Este, tiene que dejar de mirar para otro lado. Tiene que preparar nuevas figuras, crear alternativas reales. Porque, al paso que vamos, más fácil resulta que a Dio Astacio lo obliguen a renunciar antes del 2028… que logre reelegirse.

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