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Acuerdo petrolero con Estados Unidos golpea el orgullo nacional de los venezolanos.


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CARACAS, Venezuela, – Durante más de un siglo, pocos elementos han influido tanto en la identidad venezolana como el petróleo. En tiempos de prosperidad y durante las sucesivas crisis económicas, una parte importante de la población ha mantenido la convicción de que esa riqueza pertenece a todos los ciudadanos y no exclusivamente al gobierno de turno ni a una compañía privada.

Esa concepción de soberanía nacional ha sido golpeada por el acuerdo mediante el cual la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, concedió a Estados Unidos el control de aproximadamente una quinta parte de las reservas petroleras de Venezuela, consideradas las mayores del mundo.

El convenio podría atraer miles de millones de dólares para recuperar una industria deteriorada por años de falta de inversiones, corrupción y deficiencias administrativas. Sin embargo, numerosos venezolanos interpretan la decisión como una entrega de sus recursos naturales.

Algunos tampoco se muestran sorprendidos. Consideran que obtener acceso directo al petróleo fue uno de los objetivos de la operación ordenada por el presidente Donald Trump que terminó en enero con la captura de Nicolás Maduro y dejó a Rodríguez al frente del gobierno.

Lisandro Castro, arquitecto residente en Caracas, dijo que existe preocupación colectiva porque los ciudadanos sienten que no tienen capacidad para intervenir en una decisión de semejante magnitud.

El petróleo transformó a Venezuela

El descubrimiento de grandes yacimientos en el noroeste de Venezuela durante la década de 1920 impulsó una industria que convirtió a una nación pobre y fundamentalmente agrícola en una potencia urbana de la región.

La actividad petrolera también produjo cambios culturales. Trabajadores de empresas estadounidenses contribuyeron a popularizar el béisbol mediante la construcción de campos deportivos en las zonas de producción. El deporte se extendió entre los obreros y posteriormente al resto del país.

La prosperidad atrajo además a europeos que buscaban oportunidades después de la Segunda Guerra Mundial. Los portugueses establecieron panaderías que todavía funcionan y los italianos participaron en el diseño de edificaciones que siguen formando parte del paisaje urbano venezolano.

Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, en Colombia, explicó que el Estado obtuvo históricamente la mayor parte de sus ingresos de las exportaciones petroleras y no del cobro de impuestos a ciudadanos y empresas. Esa dependencia permitió a los políticos utilizar los beneficios del crudo para ganar respaldo popular.

Venezuela fue uno de los países fundadores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). En la década de 1970, cuando registraba uno de los ingresos por habitante más elevados de América Latina, nacionalizó la industria y creó Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).

Desde entonces, las compañías extranjeras solamente podían participar como socios minoritarios en empresas mixtas. Los ingresos de PDVSA financiaron combustibles subsidiados, becas internacionales, intervenciones quirúrgicas gratuitas y otros programas sociales.

Una historia de prosperidad y crisis

La caída internacional de los precios del petróleo durante la década de 1980 golpeó severamente la economía y obligó al país a recurrir al Fondo Monetario Internacional. La eliminación de subsidios provocó protestas sociales, mientras el entonces militar Hugo Chávez encabezó posteriormente un intento de golpe de Estado.

Elegido presidente en 1998, Chávez amplió los programas de salud, educación y vivienda gracias a una nueva etapa de altos precios. Entre 1999 y 2011, PDVSA recibió ingresos estimados en US$981,000 millones.

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