Opinión

Ante el dolor de Miriam


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La semana recién transcurrida, vimos el clamor de desesperación de la madre del menor Imanol Mercado Cruz, joven deportista que murió hace casi un año, en agosto del año pasado, 2022, atropellado por Eduardo Enrique Guzmán, conduciendo un vehículo Porsche a una alta velocidad al salir de una bomba de combustibles.  Ella es, Miriam Cruz, quien es periodista de esta ciudad de Santiago de los Caballeros, y querida por todas y todos.

Lo peor de todo, no quedó ahí, sino que el conductor se dio a la huida dejando tirado al adolescente, quien a esa hora de la mañana, se dirigía a practicar su deporte con el cual tenía intenciones de hacerse profesional, el béisbol. A la vez estudiaba.

No ha sido solamente para Miriam, perder su único hijo. Y la forma en que fue, y que fuera abandonado en la calle estando mal herido. Sino, lo que ha supuesto para esta madre, estar en el ir y venir de lo que supone el trajinar de los procesos legales y judiciales.

Tal como indicamos más arriba, la semana pasada, se dio una audiencia más en el Juzgado Especial de Tránsito de este Distrito Judicial de Santiago, en el que fue enviada la audiencia una vez más, porque el imputado, se había realizado una operación de una pieza dental y no asistió porque envió un Certificado médico indicando que debía guardar reposo.  Recordando que dicha intervención siempre es programable y optativa.

Ante algo así indicado, ni el propio tribunal asumió como real la excusa porque se trataba de una intervención que por lo regular es electiva y que la misma se diera días antes de la audiencia, es aún mayor la suspicacia ante esa acción. Tanto fue para el juzgador la actitud procesal de la parte del imputado, que le advirtió que de no asistir a una próxima, se tomarían consecuencias legales en su contra, como el variarle la medida de coerción.

Esta forma de proceder del magistrado juez fue oportuna, ante un imputado que pretende burlar su responsabilidad y buscan cansar la víctima que ya de por sí, está bastante golpeada por todo lo que en un año ha sucedido con su vida, la cual, tiene que seguirla llevando a pesar del dolor.

Son de las cosas que muchas veces, en una víctima,  no se ven desde el sistema mismo, y se re victimiza a quien ya ha sufrido un impacto, se vuelve a crear el mismo dolor pero por circunstancias diferentes. En ocasiones, se olvida, lo que es enfrentar en diversas maneras, un hecho que te ha marcado de por sí, tu vida.

Es posible que para cualquier otra persona en circunstancias normales sea simplemente un envío más en un proceso determinado, pero para quien lo ha sufrido directamente o de forma indirecta, es totalmente distinto. Cada aplazamiento, es visto y sentido como una burla y más con “excusas” risibles.  Es revivir de manera parecida todo lo ya pasado pero quizás no sanado.   Le acoge la impotencia y la desesperanza.

Al igual que Miriam, muchas otras víctimas, necesitan ser más vistas por el sistema judicial, ya fuere ante la actitud procesal del imputado; del hecho mismo; de cómo se asume frente a ella el proceso. Porque al fin y al cabo, es quien más ha perdido de todo el que está presente en una audiencia o en una fase del juicio.

Es cómo sucedió en el caso del comunicador, Manuel Duncan, asesinado por el ex militar, Alburquerque Comprés, que con la pena de doce años, da la impresión que las juzgadoras, tuvieron mayor comprensión del hecho hacia el victimario, que tuvo todo el tiempo posible para reflexionar y abandonar la escena, sin embargo, no solo le disparo a la víctima, sino que la remató. Entonces, la sanción, fue más una condescendencia, que un castigo.

Esperemos pues, que en el caso de Miriam Cruz, pueda imponerse la justicia de las pruebas y que no se juegue con el dolor como madre y víctima:  Que hace rato, que ha estado padeciendo una y otra vez, el mismo golpe, así como le sucede a otras personas que han tenido que batallar en este sistema, que en ocasiones deja de mirar su dolor y que por momentos parece que se ha insensibilizado hacia las víctimas y funciona o deja de funcionar, para brindar mayor garantía al imputado.

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