Cada día el sol ilumina un mundonuevo.

Analizando noticia con IA…espere un momento
RESUMEN
Por: Rafael A. Escotto
«Le debo mi éxito a esto: nunca di ni acepté una excusa.» Florence Nightingale
Asistimos por segunda vez a una graduaciónde enfermeras auxiliares y de otra categoría técnica vocacionalde jóvenes procedentes de los más variados sectores humildes de la ciudad de Santiago de los Caballeros. Nuestra presencia en el salón de actos del Ayuntamiento de este Municipio de Santiago lo motivó una de las graduandas de enfermería con quien nos liga lasos de familiaridad muy cercana a través de mi esposa Ruth Esther De León Liz.
Mientras esperaba la apertura del acto, observaba el ir y venir de aquellos jóvenes con rostros alegresque seabrazaban el uno al otro con cariño;estaban regocijadospor lo que habían logrado alcanzar con enormes sacrificios; A mí, en cambio, me parecía ver a Dios en medio de tantas alegrías diciéndoles a estos jóvenes: Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en lo que han escogido hacer en su vida.
En ese estado de animación y de gozo en el que me encontraba viendo aquellos jóvenes gozosamente liberados, me vino a la memoria lo que escribió el profeta Habacuc, quien tiene un libro bíblico con su nombre, veamos: Aunque la higuera no florezca, ni haya frutos en las vides; aunque falle la cosecha del olivo, y los campos no produzcan alimentos; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos; aun así, yo me regocijaré en el Señor.»
Yo veía con rostros de alegría,cómo uno y otro de los jóvenes se acomodabanmutuamente sus vestimentas y otros vestían orgullosos (as) sus batas blancas de enfermeras (os),en ese instanteme transporto, como en sueño, a otra ocasión estelar en que una joven inglesa, llamada Florence Nightingale, recibía en Alemania su título de enfermera graduada.
No tan frecuente tenemos la dicha de ver salir el sol con su brillante sonrisa y lasatisfacción de poder con su luz aclararle el camino a tantos jóvenes y con ello a mucha gente que viven en el planetapara que puedan avivar sus ideas y sus ilusiones, ilusionese ideas que en algunosde los jóvenes graduando parecían distantes e inalcanzables.
Caía aquella mañana de diciembre una lluviatenue que apenas mojaba el verde césped, pero a pesar del ligero orvallo, el cual es una bendición de Dios por todo lo que provee la lluvia, me recordé del pacto entre Dios y todo ser viviente.Tras las ventanas observé un hermoso arcoíris; para mí, aquello era un símbolo de esperanza, de cambio y de fortaleza para aquellos jóvenes que recibían su diplomado aquel día.
Entre las jóvenes graduandas de enfermeríahabía un que ya era madre.Era una madre soltera, una mujer abnegada y amorosa con sus dos hijos.Llorosa,acababa de ver plasmadosu sueño: vestir una bata blanca y su gorro de enfermera, como aquella famosa enfermera llamada Florence Nightingale, quien dedicó sus noventa años de vida a la enfermería. Florence fue la creadora de la enfermería moderna mundial. Esta joven madre a la cual quiero particularmente dedicar este artículo responde al nombre de Noemi De Leon Liz, de la comunidad de La Herradura.
Quiero, al mismo tiempo que felicito a esta enfermera, aplaudirla grandiosa y loable labor que realiza el Instituto Tecnológico Vocacional (ITEVO) por su loable determinación de abrir sus aulas a miles de jóvenes de los barrios marginados de la ciudad de Santiago de los Caballeros para que puedan convertirse en ciudadanos útiles para ellos mismos, para sus respectivas comunidades y para la patria. Termino este trabajo con estas palabras: Si el amor lo puede curar, las enfermeras lo harán.





