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César Pérez advierte sobre el auge de los “alternativos” y el riesgo de una campaña marcada por la intolerancia


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Santo Domingo.– El debate político dominicano de los últimos años ha estado marcado principalmente por dos asuntos que han generado fuertes confrontaciones sociales e ideológicas: el Código Penal y la política migratoria, temas que, según el sociólogo y analista político César Pérez, podrían continuar teniendo un peso determinante en los próximos procesos electorales.

Pérez sostiene que ambos asuntos han despertado intensas pasiones en distintos sectores de la sociedad. En el caso del Código Penal, señala que la discusión se concentró especialmente en temas de valores y derechos, entre ellos las tres causales del aborto, los derechos vinculados a las opciones sexuales y las minorías étnicas. Mientras que en materia migratoria, afirma que se han utilizado argumentos relacionados con la soberanía nacional y el supuesto reemplazo de la composición étnica dominicana.

El analista recuerda que diferentes partidos políticos participaron activamente en el debate sobre el Código Penal, mientras que algunos sectores rechazaron la incorporación de las tres causales, coincidiendo con posiciones asumidas por las cúpulas de las iglesias. Asimismo, señala que la oposición asumió una postura firme contra esas causales, mientras el partido de gobierno evitó establecer una posición oficial sobre el tema.

En cuanto a la inmigración, Pérez considera que varios candidatos presidenciales de partidos minoritarios convirtieron el tema en uno de sus principales recursos electorales, mientras que las organizaciones políticas tradicionales tampoco se alejaron completamente de esa estrategia. A su juicio, no existen señales claras de que esta dinámica vaya a desaparecer de cara a los próximos comicios.

El sociólogo advierte que el escenario electoral podría desarrollarse en medio de una denominada “batalla de las ideas”, impulsada por sectores de la ultraderecha internacional, a la que atribuye una confrontación contra valores como la inclusión social, la igualdad de oportunidades y los derechos de las minorías. Pérez considera que algunos sectores políticos dominicanos podrían estar acercándose a figuras identificadas como “outsiders” o “alternativos”, lo que podría contribuir a un proceso electoral particularmente conflictivo.

Pérez también vincula este fenómeno con la crisis que atraviesan los partidos políticos y las instituciones democráticas. Explica que, en períodos de incertidumbre, suelen proliferar los temores y las propuestas simplistas, creando condiciones favorables para que figuras que ofrecen soluciones aparentemente fáciles logren captar el respaldo de importantes grupos sociales.

A su entender, algunos dirigentes de los partidos tradicionales están cometiendo el error de sobrevalorar el fenómeno de los llamados “outsiders”, sin tomar en cuenta que se trata, en gran medida, de un fenómeno coyuntural. Considera poco probable que estas figuras logren desplazar en el corto plazo al sistema de partidos dominicano, aunque reconoce que su crecimiento debe ser motivo de preocupación.

El principal riesgo, según Pérez, radica en que los partidos tradicionales se alejen progresivamente de los valores que históricamente defendieron, entre ellos los derechos ciudadanos, las libertades políticas y la solidaridad social. Sostiene que estos principios fueron conquistados mediante importantes sacrificios históricos, particularmente durante la lucha contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

El analista pone como referencia los casos de Estados Unidos, Argentina, El Salvador e Italia, países donde, según su valoración, gobiernos identificados con posiciones de derecha radical han generado conflictos en materia de derechos ciudadanos, laborales y sociales, además de tensiones en ámbitos como la ciencia, la academia y las artes.

Finalmente, Pérez cita al intelectual argentino Martín Caparrós para advertir sobre el peligro de normalizar las posiciones extremistas y considera un grave error que sectores políticos dominicanos pretendan construir alianzas o acercamientos con figuras que promueven la intolerancia. A su juicio, hacerlo significaría apartarse de los valores democráticos de libertad y solidaridad que, afirma, forman parte del legado histórico del pueblo dominicano.

PolíticaDominicana

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