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Cuidémonos, aunque nos cuiden


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Más de 50 mil voluntariosciviles y militares, no tendrán, como el resto de la población, ningún tiempo de asueto en esta Semana Santa.

No podrán estar junto a sus familias en estos días propicios para la confraternidad, el descanso y la desconexión de las rutinas bulliciosas del país.

Por el contrario, se consagrarán durante el resto de la Semana Mayor a la vigilancia y prevención de peligros en carreteras, playas y otros lugares que suelen ser concurridos en estos días.

Son los voluntarios de la Defensa Civil, los uniformados militares y policiales, más los equipos que manejarán las demás logísticas de auxilios de emergencia, como los médicos y paramédicos en hospitales y centros móviles, los de las ambulancias y los de unidades instaladas en balnearios y lugares de recreación, para asistir a los que necesiten ayuda.

Aparte de este impresionante despliegue de personal humano, el gobierno también empleará helicópteros, equipos de drones, embarcaciones y expertos en búsqueda y rescate para no dejar al descubierto ninguna brecha de riesgos para los ciudadanos.

Si esta plataforma de auxilios y prevención tiene por objetivo cuidar nuestras vidas, los ciudadanos están obligados a responder a ese esfuerzo siendo prudentes en el manejo de vehículos y en sus conductas públicas, sea el lugar que sea.

Sobre todo cuando se anuncian lluvias sistemáticas en muchas regiones, capaces de desbordar ríos, así como fenómenos marinos que incrementarán la fuerza de los oleajes en nuestras costas.

El deber es cuidarnos. Poner todo el empeño en no cometer excesos ni dar riendas sueltas al consumo de alcohol.

El asueto no es para eso. Es para el recogimiento en el tiempo más solemne de la cristiandad y para confraternizar sanamente con el prójimo, algo poco usual durante el año.

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