El amor no está en el corazón: José Joaquín Puello explica qué dice la ciencia

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RESUMEN
Para el presidente de la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar, la idea romántica de que el amor reside en el corazón carece de sustento biológico.
“El órgano del amor es el cerebro. Totalmente”, afirmó
Puello explicó que todas las emociones humanas amor, deseo, apego, miedo, placer se originan en procesos neuroquímicos y eléctricos cerebrales. Incluso la duración del amor, tan debatida socialmente, tiene una explicación científica.
“El cerebro tiene una función extraordinaria que se llama plasticidad. Se renueva todos los días. Las células se reorganizan, se fortalecen o se debilitan según el uso que les demos”, señaló.
Esta plasticidad permite que el amor evolucione: del enamoramiento intenso inicial a vínculos más estables, basados en la convivencia, el respeto y la complicidad.
Desde la mirada del neurocirujano, el cerebro es también un órgano sorprendente en lo físico.
“Es rosado, bellísimo, late… y es más caliente que el cuerpo”, describió.
Según explicó, la temperatura cerebral ronda los 38.5 grados Celsius, debido a su enorme consumo energético.
“El cerebro consume el 20 % de toda la energía que produce el cuerpo. Consume más que el corazón, el hígado o los intestinos”, afirmó en una entrevista en el Programa PolitiHablando.





