Opinión

Entre feminicidios y corruptos


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José Jordi Veras

Cada año, independientemente del número que se indique sobre la cantidad de mujeres muertas a manos de sus excompañeros, o sus actuales parejas, sigue siendo alarmante. Y sobre todo, porque las estadísticas que muestra la Procuraduría, nunca salen a relucir los feminicidios no íntimos, esos que se dan por el solo hecho de ser mujer. Esos últimos no se contabilizan, o sea, que es aún peor nuestra realidad.  Sin contar todo el aspecto del acoso sexual que también es otro factor que provoca muertes.

Luego de la pandemia, ha quedado demostrado por psiquiatras, que el comportamiento y conducta de los dominicanos ha empeorado, por diversas razones como: la depresión, ansiedad, y no saber lidiar con los problemas de pareja.

Ahora bien, con ese panorama que se ha continuado viendo, porque siguen cayendo nuestras mujeres a manos de quienes no aceptan una negativa a la relación o su terminación.

Debe preocuparnos aún más, lo que hace poco salió a relucir lo que expuso la Encuesta de Barómetro de las Américas, que fue presentada hace unos días en el país, en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, que ofrece varias vertientes de las que se tocó y dos de esos renglones fueron: la violencia contra las mujeres y el tema de la corrupción. En cuanto al primero, indicaba lo si­guiente:

“El 26 % de la población dominicana no aprueba, pero entendería la violencia en caso de que la mujer descuide las labores del hogar”. “Lo preocupante es que este porcentaje ha aumentado 10 puntos desde 2014, con el resultado de 16 %”.  Estos números indican  que nuestro país es una de las naciones de Latinoamérica y el Caribe, donde más se justifica la violencia contra la mujer.

Además, el informe señala que el “33 % de la población dominicana no aprobaría, pero entendería que un hombre golpee a su esposa en caso de infidelidad, lo que representa un incremento significativo del 7 % desde 2014”.

El documento muestra que el porcentaje de personas que «no aprobarían, pero entenderían» la violencia contra la mujer en República Dominicana ha aumentado significativamente en los últimos años, colocando al país en el tercer lugar de los encuestados”.

A ese tema, se valoró el de la corrupción, cuando se determinó, lo siguiente: “En el 2023, los dominicanos consideraron que sus principales preocupaciones son la corrupción y la economía, según un estudio. La percepción que tienen los dominicanos sobre la corrupción en la política, aumentó su porcentaje de un 59 % a un 62 %”.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Barómetro de Las Américas en República Dominicana, la mayoría de los dominicanos coincide con la apreciación de que «más de la mitad o todos los políticos dominicanos son corruptos».  “El estudio detalla que esa percepción alcanzaba un 59 % en el año 2019, pero se incrementó a un 62 % en el año 2023”.

Esto deja indicado también, a propósito de que acabamos de pasar por unas elecciones, una razón más del por qué una gran mayoría, principalmente jóvenes, no fueron o no salieron a votar, y este tema de la corrupción o de la percepción de que no hay confianza en los políticos o mejor dicho, en la práctica  politiquera de una gran parte que ha seguido dejando un mal ejemplo con su proceder.  Toda esta abstención ha sido un cuestionamiento al sistema de partidos de la República Dominicana. Y es peor buscar justificarlo o negarlo, porque seguirán sin notar ni enterarse, el  por qué siguen sacando malas calificaciones.

El hecho, de que ha seguido creciendo la idea que tienen esos encuestados sobre la consideración hacia la forma en que se ejerce la práctica política en el país, no debe sorprendernos.

Cuántos candidatos de los distintos partidos fueron “atractivos” para motivar a la población a salir de sus casas a votar, si va en aumento el pensamiento de que la política como se ejerce en el país es fruto del clientelismo y la compra de conciencia. Y con ausencia de programas y propuestas concretas.

Viendo esta encuesta más arriba mencionada, nos recuerda el estudio realizado por el ANJE (Asociación de Jóvenes Empresarios) del año pasado en que los indicadores mostraban el por qué los jóvenes se alejaban de la política y de estos motivos se encontraban, lo siguiente: la práctica de las caravanas: ausencia de propuestas: la colocación de afiches y la falta de realización de debates.  ¿Y cuáles cumplen con esto?  Cuando recordamos este informe, podemos colegir muchas de las causas también de la gran abstención que hemos visto.

Esta sociedad de hoy, se debate entre una grave consideración hacia la violencia de los hombres contra las mujeres, y su especie de  “permiso” a tener sobre ella derechos que no se corresponden.  Y el tema de la desconfianza en una gran parte de la clase política que no se adecua a lo exigido por una mejoría de lo que padecemos en el ámbito social.  Se requiere de una mejoría en el fondo y en la forma, de lo que suben a los distintos poderes del Estado, para que también se puedan crear mejores políticas en favor de situaciones sociales que siguen empeorando sin una transformación seria.

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