Estados Unidos y Brasil escenifican un duelo diplomático entre gigantes

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RESUMEN
La decisión del Gobierno de Estados Unidos de cancelar el visado de la embajadora de Brasil en Washington, Maria Luiza Viotti, echa más leña al fuego en la tensa relación entre los dos países, y lo hace a pocas semanas de las elecciones brasileñas. La Administración Trump argumenta que la medida es una represalia por la tardanza del Gobierno brasileño en conceder el beneplácito al embajador estadounidense designado para Brasilia.
El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva rebate esa tesis diciendo que Estados Unidos miente y que busca interferir en el proceso electoral, como subrayó en un tono muy duro y poco habitual el Ministerio de Relaciones Exteriores: “La decisión de hoy no es un hecho aislado, forma parte de una escalada deliberada de medidas hostiles hacia Brasil, motivadas por razones ideológicas incompatibles con una alianza bilateral que siempre estuvo basada en el respeto mutuo. También es obvio el interés fuera de lugar en interferir en las próximas elecciones presidenciales”, dice un fragmento de la nota.
Los brasileños van a las urnas el 4 de octubre para elegir entre Lula, que a sus 80 años busca hacer historia y conseguir un cuarto mandato, y Flávio Bolsonaro, el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, que busca resucitar el legado del gran líder de la ultraderecha brasileña, que está cumpliendo una pena de 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado. Aunque los sondeos dan a Lula una pequeña ventaja, el enfrentamiento se prevé encarnizado.
En los pasillos de Brasilia, lo que más preocupa es la interferencia de la Administración Trump para beneficiar al candidato ultra, tanto por los canales políticos tradicionales como a través las previsibles campañas de desinformación masiva que inundarán las pantallas de los celulares brasileños en pocas semanas.
La cancelación de la visa de la embajadora de Brasil en Washington se da pocos días después de que las autoridades brasileñas negaran los visados a dos funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos, que pretendían visitar Brasil para supuestamente debatir sobre la libertad de expresión en el contexto electoral. Para el Gobierno brasileño, “planeaban visitar el país para sembrar dudas sobre la integridad del sistema electoral”. Según una información de The Washington Post, Riley M. Barne y Samuel D. Samson eran los enviados de Marco Rubio para intoxicar los comicios.
El clima se enrareció especialmente en Brasil porque justo en esos días, Flávio Bolsonaro hizo unas declaraciones divulgando bulos y poniendo en duda la fiabilidad de las urnas electrónicas que se usan en Brasil, tal como ya hizo su padre en los comicios de 2022, en su estrategia para negar la victoria de Lula y preparar la intentona golpista.





