Salud

Exceso de azúcar puede agravar el asma en pocas semanas, revela estudio


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Una dieta con alto contenido de azúcar podría empeorar el asma en un período mucho más corto de lo que se pensaba. Esa es la principal conclusión de una investigación realizada por científicos brasileños, quienes comprobaron en un modelo experimental que el consumo excesivo de azúcar intensifica la inflamación pulmonar y aumenta la gravedad de las respuestas alérgicas.

El estudio, publicado en la revista científica Nutrients y financiado por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP), evaluó ratones que, además de su alimentación habitual, tuvieron acceso libre a leche condensada durante dos semanas. Al término de ese período, los animales mostraban un marcado agravamiento de la inflamación asociada al asma.

Para los investigadores, el hallazgo resulta relevante porque demuestra que los efectos del azúcar pueden manifestarse rápidamente. En términos comparativos, 15 días de vida de un ratón equivalen aproximadamente a dos años en un ser humano.

“Cuando un niño consume mucho azúcar, solemos pensar en caries o en obesidad, pero rara vez consideramos que una alergia preexistente pueda agravarse en tan poco tiempo”, explicó Caroline Marcantonio Ferreira, profesora de la Universidad Federal del ABC (UFABC) y coordinadora del estudio. La investigadora considera que estos resultados pueden influir tanto en la práctica clínica como en el diseño de políticas públicas para reducir el consumo de azúcar, especialmente entre niños y personas con enfermedades respiratorias.

El asma afecta a cerca de 300 millones de personas en el mundo y se caracteriza por una inflamación crónica de las vías respiratorias que provoca estrechamiento de los bronquios, aumento de la producción de moco, dificultad para respirar, sibilancias y tos persistente.

Los científicos sostienen que el azúcar debe considerarse un factor de riesgo adicional para quienes padecen esta enfermedad, al igual que el moho, el polvo o la contaminación ambiental, reconocidos desencadenantes de las crisis asmáticas.

“El azúcar no es solo una fuente de calorías vacías; es un agente inflamatorio activo capaz de alterar el equilibrio del sistema inmunológico mucho antes de que aparezca un aumento de peso visible”, afirmó Mateus Casaro, becario de la FAPESP y coautor de la investigación. Agregó que mejorar la alimentación constituye una medida accesible y complementaria al tratamiento farmacológico del asma.

Los experimentos revelaron que la inflamación comienza en el tejido adiposo visceral, la grasa acumulada en la región abdominal. Ese tejido libera sustancias inflamatorias, como leptina y diversas citocinas, que circulan por el organismo y potencian la respuesta alérgica en los pulmones. Además, los investigadores observaron que células inflamatorias del sistema inmunológico pueden desplazarse desde la grasa abdominal hacia el tejido pulmonar.

No obstante, los autores aclaran que el azúcar no provoca asma por sí mismo. Su efecto consiste en amplificar la inflamación ya existente. Los animales sanos no desarrollaron la enfermedad tras consumir grandes cantidades de azúcar, mientras que aquellos con predisposición alérgica experimentaron un aumento significativo en la producción de moco y en la acumulación de células inflamatorias en las vías respiratorias.

Los investigadores también señalan que resultados preliminares obtenidos en estudios sobre dermatitis apuntan a un comportamiento similar, lo que abre la puerta a nuevas investigaciones sobre el impacto del azúcar en otras enfermedades inflamatorias.

Aunque los resultados provienen de un modelo animal, los especialistas consideran que constituyen una evidencia importante para promover hábitos alimentario más saludables, especialmente entre personas con asma y otras enfermedades inflamatorias crónicas.

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