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Fauda ante el 7 de octubre: cuando la ficción ya no puede protegernos de la realidad


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Por Victoria PortnovaLa quinta temporada de Fauda enfrenta su prueba más difícil: narrar una herida demasiado reciente sin convertirla en espectáculo. A partir del 7 de octubre de 2023, la serie abandona cualquier comodidad del thriller convencional y se adentra en un territorio donde la tensión dramática, el trauma nacional y la pregunta por el fracaso de los sistemas de seguridad conviven en una misma pantalla.

LA FICCIÓN FRENTE A UNA FECHA REAL

Fauda siempre ha construido su fuerza sobre la proximidad entre ficción y realidad. Pero en esta temporada esa frontera se vuelve casi insoportable. La serie mira hacia el 7 de octubre de 2023 no como un simple giro argumental, sino como un punto de ruptura: una mañana que comenzó con apariencia de normalidad y terminó revelando la fragilidad de aquello que muchos consideraban infranqueable.

FAUDA Season 5 – Official Trailer #1 | fauda TV | NETFLIX SERIES

Era una mañana preciosa y apacible de sábado, además la festividad de Simjat Torá, último día del Sucot.  Abrí el balcón con mi café y de repente empecé a escuchar una sirena. Mi primera reacción fue pensar: “Debe ser una ambulancia”. Pero pasaban los segundos y había algo extraño: aquella supuesta ambulancia no avanzaba. El sonido permanecía y la sirena no terminaba.

Conozco los protocolos y sé perfectamente lo que significa ese sonido estridente, simplemente no quería creerlo. No era una ambulancia. Era la sirena del Home Front Command. Había que dejarlo todo y dirigirse inmediatamente al espacio protegido.

Aquella mañana preciosa del 7 de octubre en Tel Aviv se convirtió en el día más angustiante y terrible que recuerdo haber vivido.

Los episodios dedicados a aquella jornada son, deliberadamente, difíciles de ver. La serie reconstruye el desconcierto inicial, la brutalidad de la irrupción terrorista de Hamás, el colapso de certezas y la impotencia de una población que descubre, en tiempo real, que la seguridad también puede quebrarse.

EL RITMO DE LA EMERGENCIA

Uno de los mayores aciertos de la temporada es su manera de filmar la emergencia. No se limita a mostrar sirenas, explosiones o carreras desesperadas; insiste en los protocolos, en los espacios protegidos, en la reacción automática de quienes han aprendido a convivir con la amenaza. Esa precisión le da a la narración una textura inquietante: lo cotidiano se transforma en supervivencia en cuestión de segundos.

Tomé el celular y consulté la aplicación del Home Front Command (lo traduciría a español como Fuerza de Defensa Civil).  Cada ciudadano sabe qué tipo de amenaza afecta su zona y que debe hacer en este momento.

Pero en esos primeros minutos todavía no podía imaginar la dimensión de lo que estaba ocurriendo.

CUANDO LA ALARMA DEJA DE SER RUTINA

La puesta en escena alcanza sus momentos más poderosos cuando muestra el tránsito entre la incredulidad y la comprensión. Lo que al principio parece una alarma más se convierte, poco a poco, en una evidencia insoportable: no se trata solo de cohetes ni de una escalada conocida, sino de una emergencia humana de dimensiones devastadoras.

Los canales comenzaron a retransmitir imágenes que los propios ciudadanos enviaban desde sus viviendas. Se veían vehículos tipo ‘tender’ circulando con hombres armados de Hamás, algunos con el rostro cubierto y portando fusiles de asalto automáticos y ametralladoras.  Era un caos absoluto.

Y había algo todavía más surrealista: era un sábado sagrado – Shabat. Algunos canales tenían preparada la programación habitual de una mañana festiva: dibujos animados, entretenimiento, recetas de cocina… De repente todo desapareció de la pantalla.

Los periodistas comenzaron a llegar apresuradamente a los estudios. Algunos parecían haber tenido apenas tiempo de ponerse una camiseta negra y quizás peinarse por el camino. Estábamos viendo a un país entero despertarse ante algo que nadie había imaginado. Recuerdo que muchos estaban vestidos de negro. Era ya un mensaje…

Fue entonces cuando entendí que ya no estábamos hablando solamente de los miles cohetes lanzados por Hamas.  Algo muchísimo más grave estaba sucediendo: una emergencia que ya no se media por el número de alertas o de impactos, sino por las vidas humanas que había que proteger y rescatar.

EL SHOCK DE UN PAÍS EN PANTALLA

La temporada comprende que el verdadero terror no está únicamente en la violencia visible, sino en el derrumbe íntimo de la confianza. La pregunta que sobrevuela cada escena no es solo qué ocurrió, sino cómo pudo ocurrir. Allí Fauda encuentra su dimensión más crítica: no ofrece respuestas simples, pero obliga a mirar el costo humano de una falla que parecía impensable.

Quienes confiamos en un sistema de seguridad capaz de reaccionar rápidamente, aquella mañana comprendimos que inclusive el sistema más preparado puede verse vulnerado.

No pretendo desde estas páginas analizar las responsabilidades militares o políticas del 7 de octubre.  Hablo de algo mucho mas personal: de la sensación de un ciudadano ante el colapso de aquello en que confiaba.

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