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Hasta siempre, mi querido Cla, mi querido Don Cla


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Por Ramón Bierd (Chayanne)

Hay noticias que uno nunca quisiera recibir y despedidas para las que el corazón jamás está preparado. La partida de mi gran amigo Claudio Concepción, nuestro querido “Cla” o “Don Cla”, ocurrida en la mañana de ayer, es una de esas pérdidas que dejan el alma estremecida y un vacío difícil de llenar.

Claudio no fue solamente un destacado periodista, comunicador y locutor, fue, ante todo, un hombre de extraordinaria calidad humana, noble, solidario, afable y siempre dispuesto a brindar una palabra amiga. Su sencillez, su eterna sonrisa, su compañerismo y su don de gente le permitieron ganarse el cariño y el respeto de quienes compartieron con él en los distintos escenarios de la comunicación.

Fue miembro de los gremios periodísticos y de la comunicación de Santiago y del país, espacios donde dejó testimonio de su vocación, profesionalidad y compromiso. Pero su mayor legado no está únicamente en su trayectoria profesional, sino en la cantidad de amigos que hoy lloran su partida y en las huellas de afecto que dejó a su paso.

Para nosotros, sus amigos, siempre fue Cla, o cariñosamente Don Cla. Un nombre que pronunciábamos con familiaridad y cariño, porque detrás de él estaba ese ser humano cercano, sincero y generoso que hacía sentir bien a quienes tenían la dicha de compartir con él.

Hoy la clase periodística y comunicacional de la República Dominicana está de luto. Santiago pierde a uno de sus hombres de prensa; los gremios pierden a un compañero; y nosotros perdemos a un gran amigo.

En lo personal, me cuesta aceptar que ya no podremos conversar, compartir una sonrisa, encontrarnos en las distintas actividades y darnos ése saludo cordial y ése abrazo tan sincero o escuchar tu voz. Hay ausencias que no se explican: simplemente se sienten y la de Claudio será una de ellas.

En este momento de profundo dolor, quiero hacer llegar mi más sentido pésame a María Luisa, su eterna compañera, a sus familiares y seres queridos. María Luisa, recibe mi abrazo más sincero y solidario. Que Dios te conceda la fortaleza para atravesar estos días difíciles y que el amor, los recuerdos y los momentos compartidos con Claudio sean siempre una fuente de consuelo.

Al despedir a mi querido Cla, pienso en el verdadero significado de la amistad y vienen a mi memoria las palabras y el sentimiento de la canción “Amigo”, de Roberto Carlos: porque hay personas que llegan a nuestras vidas y, aunque un día tengan que partir, dejan una presencia que el tiempo no consigue borrar.

Claudio se marcha de este mundo, pero no de nuestras vidas. Se queda en las conversaciones que recordaremos, en las anécdotas que volveremos a contar, en la amistad que nos regaló y, sobre todo, en nuestros corazones.

Quizás esa sea la mejor manera de honrarlo: recordarlo con gratitud, hablar de él con cariño y mantener vivo el recuerdo del hombre bueno que fue.

Querido Cla, querido Don Cla:

Hoy te despedimos con lágrimas, pero también con agradecimiento. Gracias por tu amistad, por tu nobleza, por tu compañerismo y por haber sido, sencillamente, un buen hombre.

Que Dios te reciba en su gloria y conceda a tu familia la paz que hoy necesita.

Hoy el cielo recibe a un gran ser humano y nosotros perdemos a un gran amigo.

Descansa en paz, amigo. Tu voz se apagó, pero tu recuerdo seguirá hablando por ti.

Hasta siempre, Cla.
Hasta siempre, Don Cla.

Nos volveremos a encontrar.

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