La protesta convirtió una de las plazas más emblemáticas de la capital portuguesa en un improvisado campamento, inspirado en las recientes movilizaciones juveniles por la vivienda en España y en otras ciudades portuguesas, como Oporto.
Los manifestantes critican que las medidas impulsadas por el Ejecutivo de Montenegro no ofrecen soluciones a quienes no pueden pagar los elevados alquileres y consideran que su política de vivienda beneficia a los propietarios y al sector inmobiliario, en lugar de garantizar el acceso a un alojamiento digno.
João Veloso, uno de los líderes de la acampada, explicó a EFE que los jóvenes reclaman límites a los alquileres, el retiro de la nueva legislación sobre arrendamientos y una intervención más decidida del Estado para ampliar el parque de vivienda pública.
«Lo que queremos son techos a los alquileres, el fin de la nueva ley de arrendamiento», afirmó Veloso, quien denunció que los propietarios pueden incrementar las rentas en cien o doscientos euros de un año para otro, frente a las limitaciones que, según explicó, establecía la legislación anterior.