Opinión

LA MAESTRIA DE CEREMONIAS


Escuchando artículo…

0:00 / 0:00


Del buscador Google, “es una de las especialidades de la locución profesional que exige mayores destrezas, ya que el conductor de un acto solemne, no solo debe conocer sus partes, sino también su protocolo y, por demás, contar con un lenguaje fluido y elocuente.
Yo, en esas funciones, soy una especie de regidor de escena, ahí, después de discutir el programa con los organizadores, tomo las decisiones, la misión es que se luzca la institución, empresa o el que paga.
Una ceremonia encabezada por el Presidente o la Vice de la República, reviste una complejidad que a mí me estresa, por la cantidad de imprevistos y por la pasión que le pongo a mis trabajos, por eso, mis honorarios sean quizás los más elevados.
En estos actos oficiales hay que bregar con personal de seguridad y de “protocolo” que quieren imponer sus criterios o caprichos y eso, no lo acepto.
Cito un caso vivido por un profesional, que al presentar al ministro de Defensa, el título que le escribió protocolo del Palacio Nacional, fue Mayor General, él lo anunció así, a sabiendas de que el rango transitorio para esa posición es Teniente General.
Yo no cumplo los mandatos de quienes conforman esa
unidad, por una razón muy sencilla, ellos no conocen mejor que yo de protocolo.
Conduzco un ceremonial minuto a minuto, quienes llegan tarde y se incorporan a la mesa o línea de honor, bajo ninguna circunstancia me paro detrás de quienes hablan, tampoco rivalizo con los protagonistas, expreso lo necesario.
Por todo lo que implica ser Maestro de Ceremonias en un acto encabezado por el mandatario, es el valor que deben pagarme, hay miles de personas que intentan realizar esta tarea, pero solo hay un Haime Thomas.
Puede ser una imagen de una persona, tarima y texto

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba