Opinión

La oposición política corrupta se reagrupa


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Por: Rafael A. Escotto

La oposición política corrupta se reagrupa. Creen estar seguros de que han
acorralado al presidente Luis Rodolfo Abinader Corona. Dan por hecho que sus
intrigas sobre supuestos —o reales— actos de corrupción dentro del gobierno
están surtiendo el efecto deseado en la población, en detrimento del Partido
Revolucionario Moderno (PRM).

Los opositores se frotan las manos y se abrazan mutuamente. Celebran lo que
consideran un retorno asegurado al poder en las elecciones presidenciales de
2028. En barrios y plazas públicas del país se les escucha proclamar: «La suerte
está echada».

Dan a entender que su triunfo es irreversible: «No hay vuelta atrás».
Uno de ellos llega a decir, al estilo de Franz Kafka: «Ese es el punto que tenemos
que alcanzar».

Según ellos solo faltaría seguir echando más leña al fuego en el caso del Seguro
Nacional de Salud (SENASA). Otro comenta que no cree que el doctor Santiago
Hazim, exdirector de esta institución descentralizada del Estado, pueda resistir la
presión.

Los asesores de los antiguos políticos corruptos buscan desestabilizar
emocionalmente al doctor Hazim, incitándolo a hacer declaraciones públicas
desaforadas, sin medir sus consecuencias personales ni políticas. Con esto tratan
de poner en tela de juicio la lealtad del presidente Abinader hacia sus funcionarios.
La estrategia de este grupo político es clara: agitar la división interna del PRM,

sembrando dudas sobre la fidelidad del presidente hacia su equipo y la militancia
del partido. Algunos, por experiencia propia en hechos políticos recientes, saben
cómo manipular el orgullo de los hombres —en este caso, del doctor Hazim— para
provocar rupturas. Como expresó Augusto Comte: «Mucho más que los intereses,
es el orgullo quien nos divide».

Los opositores están convencidos de que el escándalo en SENASA se viralizó y llegó
al despacho de la procuradora no tanto por la gravedad del caso, sino por la lucha
de intereses entre el Servicio Nacional de Salud (SNS), creado el 16 de julio de
2015 mediante la Ley 123-15, y las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS)
privadas del régimen subsidiado. Estas últimas ven amenazado su negocio por el
éxito social y político del doctor Hazim, quien logró incorporar y brindar cobertura
médica a miles de personas que ahora las ARS desean captar.

Cabe preguntarse: ¿hizo lo correcto el presidente Abinader al enviar el expediente
de corrupción de SENASA a la Procuraduría General de la República, que actúa por
delegación del pueblo dominicano y no de los sectores fácticos?

Creo que el presidente Abinader repetiría lo que dijo en una ocasión el actor y
guionista indio Kamal Haasan: «Cuando no tomas una postura en contra de la
corrupción tácitamente la apoyas».

Algunos gobernantes corruptos —especialmente dominicanos— que se han
enriquecido saqueando los recursos del Estado preferirían hacer suya la frase de
Nicolás Maquiavelo: «El fin justifica los medios».

El presidente Luis Abinader y su partido no deben replegarse ante la embestida
fatal de los políticos corruptos, salvo para reforzarse. Como narró el escritor, periodista y político peruano Ricardo Palma en su obra sobre la batalla de Zepita:

«Después de la batalla de Zepita, en que Valdés tuvo que replegarse sobre Pomata,
donde encontró una división de refuerzo, tomó la ofensiva sobre el ejército de
Santacruz, forzando a este a una retirada desastrosa, pues sufrió en ella la
dispersión de gran parte de su tropa».

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