Opinión

Los olvidos de Paliza


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Aquiles Olivo Morel

A apenas horas de escuchar con atención al presidente del PRM, hablar sobre los sonados casos de narcotráfico, comprobados o no, la imagen del partido, en calidad de presidente, le toca defenderla a él, no a sus examigos. Los casos sorprenden: Sucedieron en Santiago, en La Vega, en provincias de Sur y del Este de la República Dominicana (RD), primero requeridos para testificar y después, como parte de los expedientes que se ventilan en los tribunales de los Estados Unidos. En esencia, Paliza advierte que vendrán otras situaciones igual de complicadas para quienes están involucrados. A esta operación abarcadora, la denominaron “Lanza del Sur”, donde todos los que se encuentran amasando fortunas a expensas del trasiego de drogas, deberán ubicarse y llevarlos a los tribunales, donde serán juzgados siguiendo lo establecido en las leyes de EE. UU.

Según paliza la RD deberá modificar la legislación sobre lavados de activos para poder marcharle a estos casos y a otros. Avergonzados afrontan un asunto de imagen pública, algo que se convierte en una tarea para la organización. EE. UU. tiene información detallada de cuan exitosa han sido las empresas de todos los países del sur del Caribe. La DEA entregó esos listados, donde aparecen los nombres de todas las figuras que utilizando “tapadera” o subterfugio, acumularon grandes fortunas. Ahora, al pasar a su plan de ascenso social: Participar de la vida pública. Seguir abriéndose paso en una sociedad carenciada, con sistema de partido muy frágil, como para burlar la regla de juego y aparecer en los Congresos, Ayuntamientos y Distrito Municipales.

Hay quienes empiezan por el reparto en sus respectivas comunidades, además del afán o asedio para que el presidente lo dote de un decreto para ostentar su posición o protección con el gobierno de turno. Miles de personas defienden la honra de estas figuras, son invitados a las actividades, involucran sus recursos financieros en las principales obras de la comunidad. Resulta casi imposible detectar que la riqueza que ostentan tiene vínculos con el narcotráfico. A nadie se le ocurre cuestionar su honra, sería casi imposible encararlos para difamarlos públicamente. Por solo citar un ejemplo, el señor Favio Jorge Pura, tesorero de las Águilas Cibaeñas, el equipo de Miguel “Guelo” Diloné, “la Saeta”, Luis Polonia “la Hormiga atómica” y el gran y legendario Chilote Llenas. Todas figuras del deporte respetable, a quien le resultaría marcharse para no convivir con él.

Ninguno osaría en una, de las tantas veladas, enrostrar el origen de tal fortuna, apartándose o retirándolo del encuentro. EE. UU., a través de la DEA dispone de estos expedientes cuidadosamente guar­dados. Estos solo lo ventilan, cuando ya no queda más remedio. La reacción de Paliza, el presidente en funciones del PRM tiene la obligación de darle una res­puesta a la militancia de esa organización, al margen de la presidencia de la RD. Sus explicaciones de la “Responsabilidad Individual” de los involucrados, dejando a la organización fuera o apartándolo, ¿Sería suficiente?, ante tantos casos y los restantes. De eso se trata, darle la cara a un problema que va convirtiéndose igual para todas las organizaciones políticas y no políticas. Eso de que se trata de mal social refleja el nivel de permeabilidad en que se encuentra la sociedad dominicana.

Sería bueno seguir los pasos sugeridos por Paliza: Todos los padrones de las organizaciones políticas exigidos por la Junta Central Electoral (JCE) reflejan el desorden que existe en estos colectivos. Apenas empieza esta batalla. Incluso para algunos en procura de poner esas fortunas en orden, el sector construcción se ha convertido en el más atractivo. Si no fuera así, obsérvese el gran capital exigido para adquirir las viviendas en la RD, en las torres de lujo que se levantan en todas las ciudades importantes.

La alocución del ministro Administrativo también aborda las legislaciones existentes, sugiere a manera de conclusión como resulta imperioso someter cambios importantes. Yo iría más lejos, se ha llegado tan lejos, que prácticamente la membresía en todas las organizaciones políticas no sirve para más nada que establecer el carácter formal, como prerre­quisitos de obtener una candidatura. Los partidos políticos no representan a nadie, por eso el trasiego de cambios al final, motivado por quien va a ganar. No existe ningún rigor en la obtención de la forma­lidad exigida por las leyes dominicanas. La democracia si el mismo rumbo de ALOFOKE, otea el ambiente, y sigue el curso de la corriente, encaje esta o no en la formalidad o el buen camino para preservar la esencia de una sociedad a la deriva.

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