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«No podemos esperar que la gente venga a la Iglesia; tenemos que salir» | Mons. Carlos Tomás Morel Diplán

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RESUMEN
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Santo Domingo.— «No podemos esperar que la gente venga a la parroquia, a mi templo y sentarme ahí a esperar. Tenemos que salir». Con estas palabras, Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, planteó uno de los principales desafíos de la Iglesia en la actualidad: asumir con renovado compromiso la misión de evangelizar y llevar el mensaje de Cristo a todos los espacios de la sociedad.

La reflexión forma parte de una entrevista sobre experiencia vocacional, realizada en el programa Palabra y Misión con el padre Kelvin, CMF, en la que Mons. Morel Diplán compartió aspectos de su historia personal, su infancia en una comunidad rural de Moca, la influencia de su familia en su vida de fe y el camino que lo llevó a descubrir su vocación sacerdotal.
El Arzobispo Coadjutor recordó que su vocación nació y fue madurando a través de la pastoral juvenil, la catequesis, la vida comunitaria y el testimonio de sacerdotes y líderes cristianos que marcaron su camino. Desde entonces, ha entendido la vocación como un don recibido de Dios y un compromiso de servicio a la Iglesia y a las personas.
«Es un don de Dios, un regalo de Dios y, si Dios me llamó, yo no puedo fallarle a Dios», expresó al recordar el momento en que descubrió y comenzó a asumir con mayor claridad su llamado.
Durante la conversación, Mons. Morel Diplán destacó la necesidad de fortalecer una Iglesia en salida, capaz de acercarse a las personas, caminar con ellas y anunciar el Evangelio allí donde se encuentran.
«Yo creo mucho en la Iglesia de salida. No podemos estar en un rinconcito, tenemos que salir», afirmó, al explicar que la evangelización no puede limitarse exclusivamente a los espacios parroquiales.
En este sentido, señaló que los sacerdotes y agentes pastorales tienen el compromiso de salir al encuentro de la sociedad, participar en sus realidades y ofrecer un testimonio cristiano coherente.
«Donde quiera que yo pueda estar, debo estar ahí. Tenemos que salir, tenemos que caminar», enfatizó.
Formación y liderazgo para responder a los desafíos
Otro de los aspectos destacados por el Arzobispo Coadjutor fue la necesidad de promover una formación integral de los laicos, sacerdotes y líderes de la Iglesia.
Mons. Morel Diplán considera que la Iglesia necesita personas preparadas para responder a los desafíos espirituales, humanos, académicos y sociales de nuestro tiempo.
«Creo mucho en la formación de la gente en la fe. Hay mucha deformación o falta de formación», afirmó, insistiendo en que se necesitan líderes con capacidad de servicio, compromiso y visión.
Asimismo, llamó a los sacerdotes a cultivar una preparación espiritual, académica y humana que les permita acompañar adecuadamente a las comunidades y responder a las nuevas realidades sociales.
Los jóvenes: un signo de esperanza
Frente a la percepción de que los jóvenes se encuentran alejados de la Iglesia, Mons. Morel Diplán invitó a cambiar la mirada y evitar generalizaciones.
Destacó que existen numerosos jóvenes estudiando, trabajando, formándose y participando activamente en parroquias, movimientos y grupos pastorales.
«Los jóvenes responden ahora a la llamada de Dios de otra manera, pero siguen respondiendo la llamada de Dios», expresó.
Desde su amplia experiencia acompañando procesos vocacionales y formando seminaristas, recordó que cada joven posee dones, talentos y capacidades que deben ser acompañados y ayudados a descubrir.
Una vocación entendida como servicio
Al hablar de su ministerio episcopal, Mons. Morel Diplán manifestó que nunca imaginó que sería obispo, pero que ha asumido cada responsabilidad que la Iglesia le ha confiado como una misión.
«Para mí esto es un servicio, es una misión, es un compromiso bastante serio», afirmó.
Su testimonio refleja una trayectoria marcada por el acompañamiento a jóvenes, la formación sacerdotal, la docencia, la vida parroquial y el servicio pastoral, experiencias que hoy pone al servicio de la Arquidiócesis de Santo Domingo.
Al concluir la entrevista, Mons. Morel Diplán dirigió un mensaje de esperanza a la comunidad cristiana y llamó a los bautizados a convertirse en testigos del amor de Cristo.
«Seamos signo de esperanza para la gente que lo necesita y que nuestra vida sea un testimonio del amor de Cristo para los demás».
Te invitamos a conocer el testimonio vocacional, pastoral y humano de Mons. Carlos Tomás Morel Diplán y a compartir este diálogo con quienes puedan encontrar en sus palabras una inspiración para descubrir su propia vocación y compromiso cristiano.





