¿Qué tienen en común las personas que viven más de 110 años?

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RESUMEN
Salud. Las personas que superan los 110 años comparten una pista biológica que intriga a la ciencia: una población inusualmente alta de linfocitos T citotóxicos CD4, un tipo raro de célula inmunitaria que aparece en grandes proporciones en quienes alcanzan edades extremas. Así lo planteó un estudio publicado en la revista Cell Reports.
El trabajo, centrado en supercentenarios y centenarios de Japón, plantea que esa expansión celular podría estar asociada con la resistencia al cáncer y a otras enfermedades ligadas al envejecimiento, aunque sus autores subrayan que esa relación aún no está demostrada.
La investigación se concentró en un grupo poco frecuente incluso en sociedades longevas. Los supercentenarios, definidos como personas de 110 años o más, no solo exhiben una supervivencia excepcional. También, de acuerdo con lo observado por los investigadores, suelen mostrar resistencia a afecciones comunes en edades avanzadas, entre ellas cardiopatías, demencia y cáncer.
A partir de ese patrón, varios equipos científicos intentan comprender qué rasgos del sistema inmunitario podrían explicar por qué estas personas llegan tan lejos y conservan salud durante más tiempo.
Uno de los autores del estudio, Kosuke Hashimoto, biólogo de la Universidad de Osaka, sostuvo que buena parte de la literatura sobre envejecimiento inmunológico se ha centrado en la pérdida de funciones. “Nuestro estudio sugiere que, incluso en la vejez extrema, el sistema inmunológico aún puede adaptarse selectivamente”, afirmó.
El nuevo trabajo retoma un hallazgo de 2019 del mismo grupo, que ya había detectado una presencia elevada de linfocitos T citotóxicos CD4, también conocidos como CD4 CTL, en personas de longevidad extrema. Estas células integran una categoría poco común dentro de los linfocitos T. Su proporción habitual en el organismo suele ubicarse por debajo del 5 % del total de células T. Su estudio ha sido más limitado que el de otros subtipos, aunque existen registros frecuentes de su aparición durante infecciones virales y evidencia creciente sobre su capacidad para destruir células cancerosas, incluidas las vinculadas con cáncer de pulmón y melanoma.
A partir de ese antecedente, el equipo quiso establecer en qué momento de la vida aparece esta expansión celular. La tarea no resultó sencilla. Hashimoto explicó que estudiar a personas de edades tan avanzadas presenta obstáculos obvios por la escasez de casos. En Japón, donde se desarrolló el trabajo, hay apenas unas 150 personas de 110 años o más.
La muestra reunió a 28 participantes con perfiles etarios distintos. El grupo incluyó a ocho personas de entre 70 y 90 años, diez centenarios de entre 100 y 109 años y diez supercentenarios. Ese diseño permitió comparar cómo cambia la composición inmunitaria a medida que aumenta la edad y, en particular, observar si la abundancia de estas células raras surge únicamente en edades extremas o aparece antes.
Los resultados mostraron que los CD4 CTL abundaban en los supercentenarios, tal como el equipo ya había descrito en su trabajo previo. La novedad consistió en que también aparecieron en grandes cantidades en personas de 100 años o más, un dato que sugiere que esta adaptación inmunitaria comienza alrededor de esa edad. Entre los participantes más jóvenes, estas células representaban una proporción considerada normal, con el 4 % del total de linfocitos T. En los centenarios, la cifra ascendía a alrededor del 10 %. En los supercentenarios, la proporción llegaba a aproximadamente el 18 %.





