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Río Camú lanza una señal de alarma ante la sequía, la deforestación y la extracción de materiales


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LA VEGA, RD.— El río Camú atraviesa una situación que demanda la atención urgente de las autoridades y de toda la sociedad vegana, ante la disminución de su caudal y el deterioro progresivo de su entorno, agravado por la sequía, la deforestación, la contaminación y la extracción de materiales de su cauce.

En distintos puntos, las piedras comienzan a ocupar espacios donde anteriormente corría el agua con mayor fuerza, una imagen que evidencia la gravedad de la situación y genera preocupación entre las comunidades que dependen directa o indirectamente de este importante afluente.

La problemática del Camú no representa únicamente una amenaza ambiental, sino también un riesgo para el abastecimiento de agua, la producción agrícola y las condiciones de vida de miles de familias de La Vega y otras zonas vinculadas a su cuenca.

La prolongada falta de lluvias ha contribuido a reducir considerablemente el caudal, pero a esta situación se suman prácticas que durante años han afectado la salud del río, entre ellas la deforestación de la cuenca, la contaminación y la extracción indiscriminada de materiales.

Ante este panorama, distintos sectores consideran necesario reforzar la vigilancia de la cuenca y establecer controles efectivos que permitan impedir acciones que continúen deteriorando el cauce y sus áreas de protección.

Asimismo, se plantea la necesidad de desarrollar programas permanentes de reforestación, educación ambiental y recuperación de las zonas degradadas, con la participación de las autoridades, organizaciones comunitarias, productores y la ciudadanía.

La Vega todavía está a tiempo de actuar para proteger el río Camú, pero la respuesta debe ser inmediata y sostenida, porque permitir que continúe su deterioro podría generar consecuencias mucho más graves para el suministro de agua y la producción de la zona.

El Camú está enviando una señal de alarma que no debe ser ignorada, porque cuando el río muera, ya será demasiado tarde para preguntarnos por qué comenzó a faltar el agua.

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