Síntomas depresivos pueden cambiar la forma en que los niños prestan atención a rostros emocionales

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RESUMEN
NUEVA YORK,EE.UU./ REDACCIÓN DE SALUD.- La forma en que niños y adolescentes prestan atención a rostros felices o tristes puede modificarse después de experimentar mayores síntomas depresivos, según una investigación publicada en el Journal of Psychopathology and Clinical Science, de la Asociación Americana de Psicología (APA).
El estudio siguió durante dos años a 242 madres y sus hijos de entre 8 y 14 años, con evaluaciones realizadas cada seis meses. Los investigadores buscaban determinar qué ocurre primero: si determinados sesgos de atención hacia señales emocionales aumentan posteriormente los síntomas de depresión o si son los propios síntomas depresivos los que modifican la manera de prestar atención a esas señales.
Los resultados favorecieron principalmente la segunda explicación.
Los síntomas depresivos predijeron cambios posteriores en los patrones de atención, mientras que los sesgos atencionales evaluados en el estudio no predijeron posteriormente mayores síntomas depresivos.
El hallazgo cuestiona una interpretación sencilla según la cual prestar más atención a expresiones negativas constituiría necesariamente un factor previo que conduce a la depresión. Los resultados sugieren que, al menos durante el período estudiado, la experiencia de los síntomas depresivos podría contribuir a modificar la forma en que los jóvenes procesan determinadas señales emocionales.
Seguimiento durante dos años
La investigación fue realizada por Kelly A. Gair, de Binghamton University; Leslie A. Brick, de University of New Mexico, y Brandon E. Gibb, también de Binghamton University.
De las 242 madres participantes, 123 habían presentado un trastorno depresivo mayor durante la vida de sus hijos, mientras que las restantes no tenían antecedentes de este trastorno. La muestra infantil estuvo integrada en un 51.65 % por niñas y el 81.40 % de los participantes fue identificado como blanco no hispano.
En cada evaluación, los investigadores midieron los síntomas depresivos y utilizaron una tarea experimental combinada con seguimiento ocular o eye-tracking.
Los menores observaban simultáneamente dos rostros en una pantalla: uno con expresión neutral y otro que mostraba una emoción, como felicidad, tristeza o enojo. La tecnología registraba hacia dónde dirigían la mirada y durante cuánto tiempo mantenían la atención.
Al repetir estas mediciones cinco veces durante dos años, el equipo pudo analizar cómo las variaciones de los síntomas y de la atención se relacionaban a lo largo del tiempo.
Diferencias según los antecedentes de depresión materna
Uno de los principales resultados apareció cuando los investigadores separaron a los participantes de acuerdo con los antecedentes maternos de trastorno depresivo mayor.
Entre los hijos de madres que habían tenido depresión, mayores síntomas depresivos en una evaluación predijeron posteriormente un incremento de la atención hacia rostros tristes.
En cambio, entre los hijos de madres sin antecedentes de depresión, el patrón fue distinto: mayores síntomas depresivos predijeron una disminución posterior de la atención hacia los rostros felices.
Brandon Gibb, director del Mood Disorders Institute de Binghamton University y autor principal del equipo de investigación, planteó que en el grupo de menor riesgo familiar los síntomas depresivos podrían estar debilitando el posible efecto protector asociado con prestar atención a expresiones positivas.
Para los investigadores, las diferencias indican que la experiencia de síntomas depresivos puede relacionarse con distintos cambios en el procesamiento de señales emocionales dependiendo de los antecedentes familiares.
La atención no predijo posteriormente los síntomas
Este aspecto constituye una de las principales aportaciones del trabajo.
Una hipótesis ampliamente investigada sostiene que los sesgos de atención hacia información negativa pueden contribuir al desarrollo y mantenimiento de la depresión. Sin embargo, gran parte de los estudios realizados con jóvenes ha sido transversal, es decir, mide las variables en un momento determinado y dificulta establecer cuál aparece primero.
El nuevo trabajo utilizó un diseño longitudinal y modelos estadísticos destinados a examinar las relaciones en ambas direcciones.
En esos análisis, los investigadores no encontraron evidencia de que los patrones de atención medidos predijeran cambios posteriores en los síntomas depresivos. Fueron los síntomas los que predijeron modificaciones futuras en la atención.
Eso tampoco demuestra que la depresión produzca directamente esos cambios cognitivos. Se trata de un estudio observacional y, aunque su diseño permite establecer una secuencia temporal entre las variables analizadas, no permite demostrar causalidad.
No es una prueba para diagnosticar depresión
Los resultados tampoco significan que observar cómo un niño mira rostros felices o tristes permita diagnosticar depresión.
El eye-tracking fue utilizado como una herramienta experimental para cuantificar patrones de atención dentro de una investigación. El estudio no validó esta técnica como prueba diagnóstica ni como método de detección clínica individual.





