¿Airbnb o hoteles? República Dominicana ya vive la “revolución silenciosa” del turismo

Analizando noticia con IA…espere un momento
RESUMEN
Mientras los hoteles pagan impuestos, cumplen regulaciones laborales, inspecciones sanitarias y normas de seguridad, las propiedades turísticas operan fuera del sistema formal. De acuerdo con la Caribbean Hotel & Tourism Association (CHTA), República Dominicana estaría dejando de percibir cerca de RD$ 10 mil millones anuales en impuestos vinculados a este sector, equivalentes a unos US$ 170 millones.
Las propiedades de renta corta o Airbnb superaron las 49,000 propiedades en diciembre de 2025, con una disponibilidad de 114,938 habitaciones, de acuerdo con el Sistema de Inteligencia Turística (Situr).
La expansión de este segmento también se refleja en la preferencia de los extranjeros no residentes. En 2025, el 34 % de los turistas que llegaron al país eligió alojarse en establecimientos de renta corta, de un total de 8,860,709 turistas, según el Banco Central (BCRD).
Estas cifras evidencian una transformación en la forma en que los turistas consumen alojamiento, un fenómeno que, según Magaly Toribio, experta en marketing turístico, avanza más rápido de lo que muchos gobiernos han logrado comprender.
Mientras gran parte del Caribe ha mantenido su apuesta por el crecimiento hotelero tradicional, plataformas de alquileres turísticos de corta duración han ganado terreno de manera sostenida y ya constituyen uno de los principales motores del alojamiento turístico en la región.
Toribio citó un estudio de la Caribbean Hotel & Tourism Association (CHTA), que muestra cómo este cambio ya está redefiniendo algunos destinos caribeños.
En Aruba, por ejemplo, los visitantes alojados en unidades de renta corta crecieron un 118 % entre 2019 y 2025, mientras que los hospedados en hoteles aumentaron apenas un 9.4 %. De hecho, las noches ocupadas en alojamientos tipo Airbnb ya superan a las hoteleras.
La realidad dominicana, sostiene, no es menos significativa. El mismo estudio estima que República Dominicana cuenta con alrededor de 54,000 unidades de alquiler turístico, equivalentes a unas 110,000 habitaciones, una cifra que supera el inventario hotelero nacional, estimado en unas 90,000 habitaciones, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo (Asonahores).
La regulación comenzó a ganar espacio en la agenda turística y económica dominicana en marzo de 2022, cuando las autoridades informaron la existencia de 53,000 habitaciones de renta corta y anunciaron que serían reguladas en un plazo de 60 días, un proceso que, a junio de 2026, aún no cuenta con una propuesta oficial.
Este crecimiento ha intensificado la competencia con el sector hotelero tradicional y ha reavivado los debates sobre la llamada competencia desleal en el mercado turístico.





