Arzobispo de Santiago llama a políticos y militares a servir con transparencia y humildad

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RESUMEN
Santiago. – El arzobispo metropolitano de la Arquidiócesis de Santiago, monseñor Héctor Rafael Rodríguez, pronunció un mensaje directo y crítico sobre el rol de quienes ejercen posiciones de poder en la sociedad, exhortándolos a ser ejemplo de servicio, honestidad y transparencia.
Durante una solemne eucaristía en la Catedral Santiago Apóstol el Mayor, con motivo del Jubileo de Militares, Policías, Políticos y Funcionarios Gubernamentales, el prelado recordó que el pueblo deposita una gran confianza en sus autoridades y que esa confianza debe traducirse en señales concretas de esperanza.
“Ustedes, los políticos, funcionarios y militares, son en quienes el pueblo confía de manera particular. Corresponde a ustedes, elegidos por el pueblo o designados por el presidente, ser servidores del pueblo. El pueblo espera de ustedes señales concretas de esperanza: la esperanza de la justicia, de la ley, de que la ley no sea privilegio de algunos pocos, sino garantía y equidad para todos”, afirmó Rodríguez.
El arzobispo subrayó que el servicio público debe ser un espacio donde prevalezcan la honestidad y el bien común, por encima de los intereses personales o partidistas. En este sentido, reiteró que la transparencia es una exigencia fundamental para garantizar la confianza ciudadana.
Compromiso de las fuerzas del orden
Rodríguez dirigió un llamado especial a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional, recordándoles que su misión esencial es proteger la vida y garantizar la seguridad ciudadana. “Las armas nunca deben volverse contra inocentes, sino estar al servicio de la vida y la seguridad”, expresó.
Asimismo, apeló a que la política se ejerza desde la fraternidad y con vocación de servicio, para fortalecer la confianza entre las instituciones y la sociedad.
Líderes humildes, no arrogantes
El arzobispo también reflexionó sobre la dimensión espiritual del liderazgo, pidiendo a los servidores públicos guiarse por la humildad. “La sociedad necesita líderes que se dejen conducir por la humildad y no por la arrogancia, que vivan con conciencia de servidores y que se alimenten de la palabra de Dios, no de los aplausos de la gente”, expresó.





