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Bosch, El Sembrador


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La grandeza de Juan Bosch no puede encerrarse en un editorial, pero cada aniversario de su muerte será siempre una buena ocasión para celebrar su vida.

Editorial

La grandeza de Juan Bosch no puede encerrarse en un editorial, pero cada aniversario de su muerte será siempre una buena ocasión para celebrar su vida. Como escritor, dejó una obra que lo sitúa entre los grandes narradores latinoamericanos. Como político, luchó contra la dictadura, fundó dos partidos y llegó a la Presidencia de la República, de la que fue desalojado a destiempo. Su mayor impronta, sin embargo, fue como maestro, y su legado más perdurable, el ejemplo de dignidad y entrega que dejó a su pueblo.

En un escrito memorable, Bosch recuerda que había nacido dos veces: la primera, en 1909; la segunda, en 1938, cuando la lectura de los manuscritos de Eugenio María de Hostos transformó su manera de entender la vida. Había encontrado en aquel maestro, muerto treinta y cinco años antes, una respuesta a sus inquietudes sobre el deber y el servicio a los demás. Ese descubrimiento espiritual marcó su trayectoria durante las seis décadas siguientes.

Ningún ser humano es perfecto y Bosch, ciertamente, no lo fue. Tuvo entre sus debilidades una escasa tolerancia a la mediocridad, un carácter rígido y una impaciencia poco conveniente para un líder cuyas decisiones podían influir en el curso de la historia. En más de una ocasión le resultó difícil navegar en mares de desacuerdos para encontrar puertos de entendimiento. Esas limitaciones contribuyeron, quizás, a que sus logros políticos, aunque formidables, quedaran por debajo de sus extraordinarias dotes de liderazgo.

Pero hoy, al conmemorar los veinticinco años de su partida, el brillo de sus virtudes hace innecesario detener la mirada en sus defectos. En su obra permanecen sus enseñanzas, su integridad y su fe en la capacidad del pueblo dominicano para construir un futuro mejor. Como Hostos, fue esencialmente un sembrador de ideas y valores. Nuestra generación tiene la oportunidad de cuidar la siembra y recoger los frutos.

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