Bukele niega bombardeos salvadoreños en Haití y acusa a ONG de mentir.

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RESUMEN
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, rechazó las acusaciones de que militares de su país participaron en bombardeos y ataques con helicópteros artillados en Haití, y lanzó duras críticas contra las organizaciones no gubernamentales que denunciaron las supuestas operaciones y la muerte de civiles.
El mandatario aseguró que la misión salvadoreña no dispone de bombas y negó que los helicópteros hayan estado en territorio haitiano en la fecha señalada por UNA-Haití, organización que pidió a Naciones Unidas investigar los presuntos ataques.
En publicaciones en sus redes sociales, Bukele sostuvo que las aeronaves llegaron a Haití el 29 de octubre, un acontecimiento que, según afirmó, fue ampliamente documentado por medios de comunicación y videos difundidos en plataformas digitales.
Su argumento apunta directamente a la cronología de los hechos denunciados por la organización. La carta abierta de UNA-Haití, fechada el 28 de octubre y dirigida al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, atribuye a fuerzas salvadoreñas operaciones militares realizadas seis días antes, el 22 de octubre.
El fundador de la entidad, Harvey Dupiton, denunció presuntos bombardeos aéreos, ataques con helicópteros artillados y operaciones con armamento en varias zonas cercanas a la capital haitiana. También reclamó una investigación sobre posibles víctimas civiles.
Bukele respondió descalificando a las organizaciones que sostienen esas denuncias. Las calificó de «firmas de cabildeo para criminales y cárteles, disfrazadas de organizaciones humanitarias» y las acusó de mentir con impunidad y ejercer una influencia considerable sobre organismos internacionales.
El presidente salvadoreño rechazó todas las imputaciones.
Más de 2.000 soldados en la operación
La controversia coincide con el despliegue de una operación de seguridad salvadoreña de gran escala en Haití, en la que participan más de 2.000 soldados.
La misión tiene como objetivo rescatar a cuatro militares salvadoreños secuestrados por pandillas después de una emboscada. El episodio se produjo en medio de una escalada de violencia que dejó cuatro efectivos internacionales heridos y varios presuntos pandilleros muertos.
El secuestro llevó a Bukele a lanzar un ultimátum a las bandas armadas, advirtiéndoles de una ofensiva total si no liberaban con vida a los cuatro militares.
Mientras el Gobierno salvadoreño defiende el alcance y los objetivos de su intervención, las denuncias de UNA-Haití han abierto una controversia sobre las actuaciones atribuidas a las fuerzas desplegadas en territorio haitiano.





