Diez hábitos antiinflamatorios: de cenar temprano a evitar el gel de ducha convencional

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RESUMEN
Gabriela Pocoví, doctora en Medicina y Salud Pública por la Universidad de Granada y dietista-nutricionista, explicó en esta entrevista que la inflamación crónica de bajo grado es un mal moderno, relacionado con la mala alimentación, la falta de sueño y los altos niveles de estrés. Los síntomas que provoca son inespecíficos y, en muchas ocasiones, se normalizan. «Te encuentras todo el día cansado, retienes líquido o cambias de peso rápidamente, tu colon se vuelve irritable, te duele la cabeza, la fatiga se vuelve tu mejor amiga, despertarte por las mañanas se vuelve un suplicio, y los dolores de cuerpo no te dejan vivir», ejemplificaba la experta. Prevenirlo es curarse en salud. En su libro, La solución para la inflamación, recoge los diez hábitos que, para ella, son infalibles a la hora de mejorar esta situación.
1. Cambia tu perfil de grasas
El primero de ellos se centra en la dieta, en concreto, en el perfil de las grasas que uno consume. La experta en Inmunología Celular y Molecular recuerda que, si hay un nutriente vital para la salud humana, es la grasa. Eso sí, siempre y cuando estas sean saludables y de calidad. «Desde pequeños, nuestras membranas celulares van formándose gracias a los depósitos de grasa que se acumulan en ellas», precisa Pocoví, que señala que la capacidad de uno para desinflamarse «dependerá en gran medida del tipo de grasa que se deposite en nuestras células».
En el proceso inflamatorio intervienen tres tipos de lípidos. El omega 6, que interviene en la activación del sistema inmunitario, por lo tanto, favorece la inflamación; y el omega 3, que es antiinflamatorio y, según la experta, el que interesa. Ambos son necesarios; «el problema es que hoy en día comemos hasta 25 veces más omega 6 que omega 3, el cual favorece un estado proinflamatorio, porque si solo comemos de este, estamos todo el día activando la respuesta de nuestras defensas», comentaba la nutricionista.





