Salud

El calor extremo y polvo del Sahara son una combinación que pone a prueba la salud


Escuchando artículo…

0:00 / 0:00


Expertos recomiendan reforzar la protección frente al sol, mantenerse hidratado y reducir la exposición al aire libre, especialmente entre los grupos más vulnerables.

La coincidencia de altas temperaturas y concentraciones elevadas de polvo del Sahara puede convertirse en un desafío para la salud, al combinar los efectos del calor extremo con la presencia de partículas en el aire capaces de irritar los ojos, la piel y las vías respiratorias.

La dermatóloga Sónica Then Reyes advierte que la población no debe limitar la prevención al uso de protector solar. Aunque este constituye una herramienta importante, la protección debe ser integral y contemplar también la ropa, la sombra, la hidratación y la reducción de la exposición durante las horas de mayor radiación.

La doctora citó que la primera medida es proteger físicamente el cuerpo del sol y el calor. Aconseja utilizar ropa ligera, holgada y protectora, sombrero, buscar espacios de sombra y evitar, siempre que sea posible, permanecer bajo el sol durante las horas de mayor radiación.

La segunda es utilizar correctamente el protector solar. Debe ser de amplio espectro y contar con un factor de protección solar de SPF 30 o superior. Además, su aplicación debe repetirse aproximadamente cada dos horas y después de sudar intensamente o bañarse.

La tercera recomendación es controlar la exposición al polvo y cuidar la piel sin agredirla. Después de permanecer al aire libre, una ducha con agua fresca o tibia puede contribuir a retirar partículas y sudor. También es importante mantener secos los pliegues de la piel y uno de los errores más frecuentes es considerar que la aplicación de protector solar permite permanecer indefinidamente bajo el sol. La fotoprotección, sin observar cualquier irritación que persista o empeore.

El error de confiar únicamente en el protector solar

Then Reyes, quien consulta en Dermathen, destaca que uno de los errores más frecuentes es considerar que la aplicación de protector solar permite permanecer indefinidamente bajo el sol. La fotoprotección, sin embargo, requiere varias medidas simultáneas.

Aclara que también puede resultar contraproducente utilizar ropa excesivamente descubierta para intentar combatir la sensación de calor. Una vestimenta ligera, holgada y adecuada puede ofrecer una protección más efectiva frente a la radiación que mantener grandes superficies de la piel expuestas.

Es importante prevenir y evitar la insolación
Es importante prevenir y evitar la insolación.

“A esto se suma un elemento que suele pasar inadvertido: el polvo del Sahara no representa únicamente una molestia ambiental. Cuando sus concentraciones son elevadas, las partículas pueden irritar los ojos, la nariz y las vías respiratorias y, en determinadas personas, contribuir a molestias cutáneas”, apunta la especialista.

¿Qué ocurre con El Niño?

Conviene hacer una precisión: El Niño no provoca directamente las alergias asociadas al polvo del Sahara. Este fenómeno climático puede modificar los patrones de temperatura y precipitación y favorecer determinados períodos de calor, mientras que el polvo sahariano introduce partículas minerales y otros componentes atmosféricos que pueden generar irritación.

Describe que las personas con predisposición alérgica, asma, rinitis, conjuntivitis u otras enfermedades respiratorias pueden experimentar un aumento de síntomas como congestión, estornudos, tos, irritación ocular o dificultad para respirar.

En el caso de la piel, la exposición ambiental puede favorecer irritaciones o empeorar enfermedades dermatológicas previamente existentes, aunque no todo brote que aparezca durante estos episodios debe atribuirse automáticamente al polvo del Sahara.

¿Quiénes deben cuidarse más?

Sónica insiste en que los niños pequeños, adultos mayores, embarazadas, personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares, pacientes con enfermedades dermatológicas y trabajadores que desarrollan sus labores al aire libre requieren especial atención.

En estos grupos deben vigilarse señales como dificultad respiratoria, mareos, debilidad extrema, dolor de cabeza intenso, vómitos, confusión o desmayo.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba