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Entrevista concedida por el Presidente Díaz-Canel al periodista Roberto Cavada


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Entrevista concedida por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, al periodista Roberto Cavada, del Grupo de Comunicación Corripio, de República Dominicana, en el Palacio de la Revolución, el 19 de junio de 2026, “Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”.

(Versiones Taquigráficas – Presidencia de la República)

Roberto Cavada.-  Presidente, gracias por conceder esta entrevista al Grupo de Comunicaciones Corripio, de República Dominicana, nuestro noticiario, Telenoticias.

Gracias, gracias mil.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Gracias a ti, Cavada, por darnos la oportunidad de dirigirnos al pueblo dominicano que tanto queremos.

Roberto Cavada.-  Gracias.

La noticia por estos días, el anuncio de un paquete de medidas que se ha dicho que son sin precedentes en la historia del país, en materia económica y social principalmente, primero discutidas en el seno del Comité Central del Partido, después sometidas al Parlamento cubano y finalmente aprobadas,  ¡ciento setenta y seis medidas!, si pudiéramos resumírselas al público dominicano en ejes importantes o fundamentales, ¿cómo usted lo resumiría?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Cavada, para entender las medidas o las transformaciones, como lo hemos planteado, hay un grupo de antecedentes.

Primero, no es un fenómeno nuevo en el país. Cuando el Periodo Especial, bajo la dirección del Comandante en Jefe, Cuba también tuvo que tomar medidas que permitieran adaptarnos a los cambios, no solo a la situación cubana, sino a los cambios geopolíticos que existieron en el mundo en ese momento.  Entonces se aprobaron cosas que hoy nos parecen muy normales, pero que tuvieron en aquellas condiciones un impacto tremendo, como fue la despenalización de la divisa; una medida que en aquellos momentos era muy compleja, porque era una de las primeras que generaba una determinada desigualdad social en nuestro país.  Nos abrimos a la inversión extranjera, y así se fueron tomando un grupo de medidas que fueron necesarias.

Después, en otros años, ya bajo la conducción del General de Ejército, también se tuvieron que tomar un grupo de medidas.  Hay un debate desde el Sexto Congreso del Partido donde se presenta la primera versión de los Lineamientos que traía transformaciones, muchas, enunciadas ya, de estas que estamos tratando de aplicar ahora.

En aquellos momentos, por ejemplo, se aprobó la nueva Ley Migratoria, la nueva Constitución, que también transformaron todo un grupo de visiones con relación a cómo continuar la práctica de la construcción socialista en Cuba.

Y de eso estamos hablando precisamente: cómo, en las condiciones actuales, una pequeña isla sometida al bloqueo más prolongado y más genocida de la historia, durante más de 60 años, y ahora un bloqueo recrudecido, con un componente adicional que es el bloqueo energético, cómo construir el socialismo, cómo encuentra las vías para mantener las conquistas sociales de la Revolución.

Han cambiado los tiempos, ha cambiado la geopolítica, ha cambiado la agresividad de los Estados Unidos hacia Cuba.  No podemos permanecer igual; hay que transformar, son tiempos de transformación.  Fidel siempre nos pedía que en las crisis fuéramos capaces de no renunciar ni al pensamiento ni a la creatividad, y que encontráramos en las crisis las oportunidades no solo para resistir, sino para crecer, para avanzar, para perfeccionar, y precisamente de eso se trata.

Desde que empezamos a analizar lo que nos podía ocurrir con la agresividad de esta nueva administración de los Estados Unidos, habíamos previsto un grupo de prioridades.  Una de esas prioridades tenía que ver con la economía y tenía que ver con un Programa de Gobierno, con un grupo de medidas económicas para resolver problemas estructurales, que ya contenía estas transformaciones.  Eso lo sometimos a debate popular a finales del pasado año y en el mes de enero de este año, y de ahí salieron un grupo de propuestas.

Se ha trabajado todo este tiempo en esas propuestas que hizo la población y que robustecieron ese Programa de Gobierno.  Por lo tanto, se han consultado economistas, expertos; se han revisado los procesos de construcción socialista en otros países como Vietnam y China, las experiencias de Vietnam y China, siempre todo viéndolo en las características nuestras, porque el bloqueo recrudecido durante años, prolongado, es solo una peculiaridad de la Revolución Cubana.  Y de todo ese proceso ha salido este grupo de acciones, este grupo de medidas o este grupo de transformaciones.

Algunos dicen: “Pero no se ha consultado a nadie”.  Sí, partió de una consulta.

Roberto Cavada.-  Se consultó a la gente.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Partió del procesamiento de esa consulta, y ahora de nuevo la tiene que aprobar la Asamblea Nacional, la aprueba el Buró Político, son los mecanismos o los procedimientos que tenemos en el país.  Y todo el que proponga algo mejor, todo el que proponga un cambio que sea…, se transforma, porque eso tiene que estar en una permanente construcción.  Y ahora tendremos que valorar mucho, cuando implementemos, qué sale bien, qué se generaliza, qué hay que desechar y qué otras cosas nuevas hay que hacer.

Tú me hablabas de ejes.  Hay un grupo de elementos fundamentales que pueden resumir todo esto.  Un primer eje es cambiar o perfeccionar, actualizar el Sistema de Dirección de la Economía, donde haya una adecuada relación entre centralización y descentralización, y donde haya una adecuada relación entre lo que planificamos y lo que se va a mover con señales de mercado.

Roberto Cavada.-   O sea, Cuba no descarta seguir planificando parte de su economía.

Miguel M. Díaz-Canel.-  No, hay cosas: los temas estratégicos, los temas de equilibrio entre las diferentes regiones del país, los temas sectoriales llevan una planificación; pero tienes que dar más posibilidades, más facultades, y es otro de los ejes centrales de estas transformaciones, a los municipios, que yo diría es el escenario fundamental, el escenario más natural que tiene el país, y tienes que darle facultad y autonomía a la empresa estatal socialista.

Roberto Cavada.-  Ahora, a los municipios darles poder es un gesto valiente, porque, ¿tienen todas las condiciones como para gestionar todo lo que usted ha planteado, de exportar, importar?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Fíjate, en la primera versión de los Lineamientos, en el Sexto Congreso del Partido, ya se hablaba de la autonomía de los municipios.  Los municipios también la reclaman, porque no tiene sentido que al municipio, teniendo un grupo de problemáticas, el plan le llegue desde la nación, porque por mucho ejercicio que haga de participación, siempre hay un grupo de prioridades en las que subyacen las prioridades del municipio.

Pero, por otra parte, atar a los municipios o favorecerlos desde el Gobierno central les quita iniciativa: frena la iniciativa, frena la creatividad, frena que ellos mismos –porque no han tenido esa autonomía, no han tenido esa facultad– impulsen, busquen ingresos en divisas para desarrollar el municipio, y que no solo estén esperando las asignaciones que les pueda dar el Gobierno central.  Creo que eso va a revitalizar la economía, va a crear otras matrices de interconexión; con eso se van a aprovechar mejor las fuerzas endógenas y el talento propio, el conocimiento que hay en muchas regiones del país, y eso va a fortalecerlos.

Que todos no están preparados, es verdad; pero, ¿cómo vas a esperar a que todos se preparen?  ¿Qué tiempo duraría eso?  Creo que unos van a avanzar más que otros, y el país, con esa planificación central, redistribuyendo la riqueza que se vaya creando, tendrá que atemperar qué zonas quedan más vulnerables o quedan menos desarrolladas que otras –son procesos que han ocurrido en otros países del mundo–; pero en la medida en que ellos mismos se vayan comparando quién avanza más y por qué avanza más, todos van a desarrollar también más sus capacidades para continuar con eso.

Yo siempre he sido del concepto de que mientras más fuertes sean los municipios del país, más fuertes serán las provincias y más fuertes será el país.

Otro eje central es la autonomía de la empresa estatal.  Hoy nuestra empresa estatal, que la defendemos como el principal actor económico, está en desigualdad con relación al resto de los actores económicos.  Entonces, queremos que todo funcione igual.  Y, sobre todo, y creo que fueron muy sabias las intervenciones que hubo en el Pleno del Comité Central y en la Asamblea Nacional alrededor de esto, cómo la gente está describiendo que haya un solo sistema empresarial en el país, un solo sistema empresarial dentro de la construcción socialista en Cuba, y ese sistema empresarial tiene componentes estatales, componentes cooperativos y componentes no estatales o privados; pero todos participan, todos se interconectan, todos se encadenan, todos están en función del desarrollo del país, del desarrollo de la nación y, sobre todo, aportando a las estrategias de desarrollo territorial y de desarrollo local.

Otro de los ejes es la reestructuración o el redimensionamiento del aparato estatal, del aparato gubernamental, del aparato institucional.

Roberto Cavada.-  ¿Se reducen los ministerios?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Se reducen los ministerios y hay un proyecto de ley, que está en consulta pública ahora, en plataformas digitales, para que la población, antes de llevarlo a la Asamblea Nacional, también dé su criterio.  Y buscar, entonces, estructuras más sólidas, más coherentes, más integradas que nos permitan, además, saltar la burocracia, que sean más ágiles, sean más dinámicas, sean más proactivas y aprovechen mejor los recursos de talento que tienen.

Eso también nos va a quitar gastos públicos y nos va a permitir, con esa disminución de gastos públicos, poner ese dinero en función de otras cosas que son urgentes.  Por ejemplo, la reforma salarial en el sector presupuestado, que es un sector que está más limitado; las proyecciones que podamos hacer también hacia los jubilados y hacia las personas, familias o comunidades que tienen alguna situación de vulnerabilidad.

Hay otros elementos que tienen que ver y que combinan más flexibilidad y más facilidades en la inversión extranjera, en el comercio exterior, con participación no solo de inversionistas extranjeros, sino con participación de cubanos que residen en Cuba y de cubanos que residen en el exterior.  Y creo que estos elementos que están alrededor de este eje son de mucho interés para la comunidad cubana que vive en República Dominicana, y también para el empresariado dominicano, que es un empresariado con el que el país siempre ha tenido una importante relación, sobre todo en ramas como la agricultura, en ramas como el turismo.  Pero creo que entre Cuba y República Dominicana hay muchos ámbitos que tenemos que explotar más en la relación económico-comercial, a partir de toda la identidad cultural, histórica y de cariño que hay entre nuestros pueblos.

Roberto Cavada.-  Ahora, Presidente, viendo las medidas, he repasado algunas que son bastante –reitero la palabra– valientes para el contexto cubano.  O sea, hablar de una banca privada, sea con capital extranjero o incluso local; hablar de presencia de franquicias de marcas extranjeras acá en el país es un paso bastante fuerte en materia económica.  ¿Pudiera venir mañana Burger King o McDonald’s, o una marca dominicana, Rico Hot Dog, a establecerse aquí sin ningún tipo de problemas?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Fíjate, Cavada, todo tiene los mismos conceptos.  Es que todos estén en condiciones de igualdad, porque estamos hablando de franquicias de marcas extranjeras, pero también estamos hablando de franquicias cubanas en el exterior.

Roberto Cavada.-  También.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Es que si uno apoya la inversión extranjera no tiene sentido que tú no apoyes la inversión de tus nacionales, en cualquiera de las modalidades.  Si tú das posibilidades para la inversión extranjera, tienes que dar facilidades para el empresariado y para los negocios nacionales, sean estatales o sean privados.  Tú no puedes tener la inversión extranjera con un grupo de ventajas o con un grupo de posibilidades y tener atrapada la empresa estatal socialista o tener atrapado el desempeño de los emprendedores privados o cooperativos.

Lo que siempre partiremos de que todo el que venga a Cuba lo haga sin imponer nada; todo el que venga a Cuba sea a participar como se trabajan los negocios, como se trabajan los convenios, como se trabajan los proyectos de inversión en cualquier lugar; y de esa misma forma nosotros también salir al exterior.

Un elemento fundamental, hablando de ejes, es también la reforma que hay que hacer en el sistema bancario y financiero.  Hoy nuestro sistema bancario y financiero pone trabas, frena desarrollo, no posibilita fomentos para la inversión, fomentos para  el desarrollo y la producción agrícola.

Se habla mucho de nuestros problemas, que los hemos reconocido, pero también todas estas deformaciones tienen que ver mucho con el concepto de “plaza sitiada” que nos ha impuesto ese bloqueo.  Y han sido ideas que han madurado en el tiempo al tener que enfrentar tanta adversidad, tanta limitación.

Hoy hay incluso limitaciones que nosotros no las hemos impuesto y las ha impuesto el bloqueo; porque ahora con más flexibilidad, pero nosotros hemos estado abiertos a la inversión extranjera, lo que pasa es que el bloqueo y el recrudecimiento del bloqueo con las medidas secundarias de la segunda Orden Ejecutiva del primero de mayo es lo que limita que las empresas puedan comercializar con Cuba o que las empresas puedan tener negocios con Cuba.  Y de esa parte nunca se habla, siempre se trata de responsabilizar al Gobierno cubano con limitaciones que hay y no nos damos cuenta de cuán internacionalizadas están las relaciones y los entramados del bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba.

Roberto Cavada.-  ¿Cómo queda la educación y la salud dentro de este…?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Esas son cosas sagradas, las conquistas sociales son sagradas.  Y fíjate que uno de los principios con los cuales vamos a atender estas transformaciones es que todo lo que se haga tiene que tener una mirada, antes de implementarse, hacia las vulnerabilidades.  No podemos dejar en desventaja a ninguna familia, a ninguna persona, a ninguna comunidad, y mucho menos algo que vaya contra las conquistas sociales.

Seguirá existiendo un sistema universal de educación, un sistema universal de salud; educación gratuita y salud gratuita con acceso para todos los ciudadanos cubanos, totalmente inclusiva, de calidad.  Además de eso, esas mismas proyecciones con la cultura, con el deporte, con la seguridad social, con la asistencia social, con los programas de atención a un grupo de problemáticas sociales.

Con una economía más fuerte, que se desaten las fuerzas productivas, que aporte más, habrá entonces más posibilidades no solo para sostener esa inmensa obra de justicia social y de programas sociales que ha desarrollado la Revolución, sino para ampliarla y para alcanzar más justicia social.

Lo otro no tiene sentido: tú puedes tener la voluntad de defender la justicia social y si no tienes una economía que apoye eso, sencillamente se te van quebrando y se te van quebrando esos ideales de justicia social.

Roberto Cavada.-  Queda en una utopía.

Si un teórico escucha nuestra conversación y repasa todas estas medidas y pretende encasillar el modelo cubano, ¿de ahora en adelante qué sería, “un país-dos sistemas” o cómo lo definiría?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Va a seguir siendo el mismo país: una Cuba independiente, soberana, socialista, con una vocación tremenda por la justicia social que va a buscar alcanzar la prosperidad que merece este pueblo.

Roberto Cavada.-  Siempre existe o subyace un cierto temor con este tipo de medidas en torno a si en algún momento pueden echar hacia atrás.  O sea, hoy se toman, vienen los inversionistas, invierte el inversionista cubano, el de la mipyme, el empresario, busca los ahorritos y después pueden echar para atrás.  ¿Qué garantía o seguridad jurídica hay para los inversionistas cubanos, los de aquí, los de allá o los extranjeros?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Ese es uno de los elementos que hemos tomado en cuenta, que tiene que haber reglas claras y tiene que haber una seguridad jurídica.  Hay que construirlo todo con una seguridad jurídica que garantice que no es un problema temporal, sino que todo el que lo haga bien, todo lo que funcione bien va a tener en el tiempo también una perdurabilidad y una sostenibilidad.  Ese es uno de los elementos en los que creo que tenemos que avanzar.

Foto: Estudios Revolución

Roberto Cavada.-  ¿Existe ese marco legal?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Hoy hay ese marco, pero con estas transformaciones ahora también ese marco hay que ampliarlo en materia de concesiones.  Por ejemplo, ahora estamos siendo más abiertos en los años en que se puede usar el usufructo, también el uso de determinados espacios, hay toda una amplitud en ese sentido.

Roberto Cavada.-  Hay quienes consideran que este grupo de medidas o de transformaciones en el que va transcurriendo Cuba es una respuesta a las consideraciones o presiones de los Estados Unidos hacia el Gobierno cubano, que incluso lo ha llamado ineficiente.  ¿Es esto una respuesta a Trump?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Siempre hay una manipulación. Trump no manda en Cuba ni el gobierno norteamericano manda en Cuba.  Cuba es soberana, Cuba defiende su autodeterminación.  Y, como te decía, este es un proceso que es consecuencia de cosas que ya se venían discutiendo en los últimos diez o quince años.

La situación de máxima presión que tenemos en estos momentos lleva a acelerar un poco, a decidirnos más rápido, a tener que hacer algo; pero no porque estemos cediendo a la presión de Estados Unidos, sino porque estamos buscando cómo sobrepasamos esas presiones sin poner en juego la soberanía, la independencia y la autodeterminación de nuestro país, que pasa también por las decisiones de nuestro pueblo.

Siempre el enemigo, que ya estamos acostumbrados a su mentira, a su calumnia, a su asesinato de reputación con todo lo que tiene que ver con la Revolución, busca sus mecanismos para presentarlo como una victoria de ellos.  Pero realmente es un ejercicio de soberanía, que partió también de una consulta popular, es un ejercicio ampliamente democrático de participación popular.  Y ahora la participación popular hay que concretarla en la implementación con la participación del pueblo y en el control popular que hay que ejercer también sobre la implementación de esas transformaciones.  Por lo tanto, son soluciones cubanísimas, totalmente cubanas.

Roberto Cavada.-  Por cierto, el vicepresidente de Estados Unidos, Vance, recientemente decía, hace solo unos días, que si tomaban decisiones inteligentes habría quizás unas mejores relaciones.  ¿Hoy qué diría, son inteligentes, hay mejores relaciones?

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