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Harán exposición de pintura y escultura en Centro Cultural Banreservas


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El artista plástico dominicano Persio Checo, reco­nocido por una trayectoria marcada por la experimentación, el surrealismo y una profunda conexión con el mar y la natura­leza, inaugurará el jueves 27 de agosto la exposición pintura y escultura en el Centro Cultural Banreservas de Santiago.

La exposición, titulada “Persio Checo, Orgánico y Desenfadado”, está pautada para las seis de la tarde, dirigida al público amante de la del arte y la cultura. En este escenario se proyectará la creati­vidad de uno de los artistas más coherentes y singulares de la gene­ración de los ochenta.

Persio Checo visitó la redacción de la Información en la mañana de ayer martes para anunciar la actividad que, tiene como objetivo promocionar su obra en el Norte del país.

Dijo que se trata de la expo­sición individual número 14 y que ha participado en varias colectivas dentro como fuera del país. Esta será la segunda que hará en esta ciudad, la primera fue en el Palacio Consistorial de Santiago, la cual contó con buen respaldo. Muestras similares ha realizado en Brasil, España, Estados Unidos y en otras partes del mundo.

Persio Checo es graduado de artes visuales en la Escuela Nacio­nal de Bellas Artes de Santo Domingo y de Arquitectura en la en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Su presentación en el Centro Cultural Banreservas de Santiago, en las emblemáticas instalaciones del antiguo Hotel Mercedes, repre­senta un hito fundamental no solo por la calidad de la obra ­exhibida, sino por la vocación de esta institución de destacar a los grandes maestros de la zona Norte del país.

Nacido en Río San Juan, Persio Checo ha nutrido su plástica con la esencia pura de su amado pueblo: el mar azul, el ganado vacuno de los recuerdos de su padre, la fauna marina y la exuberancia de nuestra tierra son ­elementos que respiran en cada una de sus piezas.

Persio Checo no solo pinta o elabora figuras tridimensionales; él narra la identidad caribeña con una sensibilidad desbordante. Como arquitecto, incorpora magistralmente en sus bellísimos retablos -verdaderos altares de la memoria- los elementos tradicionales de la arquitectura de nuestros campos y de la costa Norte, creando una síntesis perfec­ta entre la arquitectura y libertad onírica. Su obra es una celebración vibrante de la vida, llena de fanta­sía, color y una alegría caribeña que nos envuelve, pero que ­también se permite el espacio para la crítica social, denunciando y transformando realidades a través de su mirada.

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