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Jameneí, ante el “cáliz envenenado” de aceptar las demandas de Trump o afrontar una posible guerra


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El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, debe decidir si bebe el “cáliz envenenado” y acepta las demandas del presidente estadounidense Donald Trump o si hace frente a una eventual intervención militar, en el que es, quizás, uno de los momentos más difíciles de la República Islámica.

La expresión “beber un cáliz envenenado” se remonta a 1988 cuando el fundador de la República Islámica, el ayatolá Ruholá Jomeiní, aceptó a regañadientes un alto el fuego de la ONU para poner fin a la guerra con Irak afirmando que no tenía más elección que beber ese veneno.

Ahora, Jameneí, de 86 años y 36 de ellos en el poder, se enfrenta a una disyuntiva aún mayor con el portaaviones estadounidense Abraham Lincoln y su grupo de escolta compuesto por tres destructores cerca de aguas iraníes y, sobre todo, las amenazas de Trump.

El dilema de Alí Jamenei
El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, en un acto con oficiales de las Fuerzas Armadas el pasado mes de febrero.

La República Islámica se encuentra en el que es quizás su punto más bajo en décadas tras aplastar hace semanas las protestas más violentas en su contra desde su fundación con al menos 6.221 muertos según la ONG Hrana, una galopante crisis económica y su peor sequía en décadas.

Trump afirmó ayer que la flota enviada “está lista, dispuesta y capacitada para cumplir rápidamente su misión, con rapidez y violencia, si es necesario”, comparó la situación con Venezuela, donde apresó a Nicolás Maduro, y exigió a Irán a cerrar un acuerdo.

No dio detalles del acuerdo que busca, pero según el New York Times consta de tres exigencias: el fin al enriquecimiento de uranio y la eliminación de sus reservas actuales; la limitación del alcance y el número de sus misiles balísticos, y el fin del apoyo a grupos regionales de Hamás, Hizbulá y los hutíes del Yemen.

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