La desigualdad extrema y la democracia

Analizando noticia con IA…espere un momento
RESUMEN
En un artículo remitido a este diario, el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz invita a colocar la desigualdad extrema entre los grandes temas de la discusión política mundial.

Stiglitz promueve la creación de un Panel Internacional sobre Desigualdad que permita estudiar con rigor su evolución, comprender sus causas y evaluar las políticas para enfrentarla. La propuesta cuenta ya con el impulso de varios gobiernos y será discutida durante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El artículo hace un llamado directo al presidente Abinader para que apoye la iniciativa y contribuya a impulsar la creación del nuevo organismo en los escenarios multilaterales.
Es difícil objetar la aspiración de una sociedad que evite desigualdades extremas, aunque esa preocupación no requiere suponer que toda desigualdad sea indeseable. En los casos extremos, la desigualdad puede limitar las oportunidades y hacer que unos pocos tengan una influencia desproporcionada sobre las decisiones públicas. El mayor riesgo es que eso termine erosionando las bases de la democracia.
Sin embargo, también sobran ejemplos de ocasiones en que una aspiración de mayor equidad ha engendrado políticas con efectos desastrosos sobre los incentivos para invertir, crear empleos y generar crecimiento. Entre esos extremos existe un amplio terreno en el que es posible procurar una mayor equidad sin perder las ventajas de premiar el esfuerzo, la iniciativa y la eficiencia.





