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La IA arroja resultados de cómo identificar una persona con coeficiente intelectual bajo


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Tecnología. La identificación precisa requiere observar el pensamiento, la autonomía diaria y el momento de aparición de las dificultades, sin dejar de lado los hallazgos recientes de estudios de universidades internacionales que exploran cómo las diferencias en el CI se reflejan en la toma de decisiones y en la interacción social. Así lo dio a conocer Gemini.

Para reconocer una persona con coeficiente intelectual bajo implica mucho más que mirar un número en una hoja de resultados. Los expertos, siguiendo los manuales médicos modernos, señalan que el diagnóstico se basa en una evaluación amplia que abarca tanto el rendimiento en pruebas científicas como el análisis de la vida cotidiana.

Señales en el pensamiento y funcionamiento intelectual

El funcionamiento intelectual es el primer componente que los profesionales consideran al analizar si una persona presenta un coeficiente intelectual bajo. Las pruebas científicas estandarizadas, como las escalas Wechsler, son herramientas clave. Un resultado inferior a 70 o 75 puntos suele ser indicativo, pero el número no lo es todo.

Las dificultades suelen aparecer en el razonamiento abstracto, en la resolución de problemas cotidianos y en el aprendizaje académico, según la IA de Google.

Quienes tienen un CI bajo muestran problemas para comprender conceptos que no se pueden ver o tocar y tienden a tardar más en aprender habilidades como la lectura, la escritura o las operaciones matemáticas básicas. Además, pueden tener inconvenientes para entender instrucciones complejas o encontrar soluciones alternativas cuando las cosas no salen como esperaban.

Comportamiento adaptativo y autonomía en la vida diaria
El comportamiento adaptativo es considerado el aspecto más relevante para el diagnóstico de discapacidad intelectual. No todas las personas con CI bajo dependen de otros; de hecho, algunos logran una gran autonomía. Para confirmar una limitación significativa, los especialistas examinan cómo la persona maneja tareas cotidianas.

En el área conceptual, se observa la capacidad para manejar dinero, organizar el tiempo y comprender los números. El chatbot señaló que en el aspecto social, destacan las dificultades para descifrar las normas sociales implícitas y para evaluar riesgos en las interacciones personales.

La ingenuidad o la vulnerabilidad ante engaños son señales frecuentes. Por último, en el terreno práctico, se presta atención a la necesidad de ayuda para el cuidado personal, la administración de medicamentos, el uso del transporte público o la realización de tareas domésticas.

Qué revelan los estudios científicos sobre la identificación del coeficiente intelectual bajo

Un estudio de la Universidad de Bath, publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, ofrece información concreta sobre cómo se manifiesta un CI bajo en la toma de decisiones.

Analizando datos de miles de personas durante dos décadas, los investigadores encontraron que quienes se ubican en el 2.5% más bajo de la escala cometen errores de predicción sobre el futuro que son más del doble de grandes que los de las personas con CI alto. Mientras los primeros presentaban un margen de error del 26%, los segundos solo alcanzaban el 12%.

El estudio no les pedía adivinar el futuro al azar, sino evaluar probabilidades estadísticas sobre aspectos personales, como la expectativa de vida en función de la salud y la edad.

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