La Odisea, cine que marca al cine (Crítica)

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RESUMEN
La fotografía es espectacular y única, tanto en los grandes panorámicos como en las tomas íntimas, cercanas y cerradas, sobre una banda sonora estructurada con instrumentos de época.
Por: José Rafael Sosa
CALGARY, Canadá. Acabo de ver The Odyssey (La Odisea), de Christopher Nolan, y no queda duda de que se trata de la mejor experiencia fílmica épica de 2026.
La producción juega con la categoría de obra maestra de un cineasta, ejemplo de autenticidad artística, de una visión exigente y casi obsesiva por el detalle, alejada de las rutas previsibles y fáciles. Christopher Nolan confirma que es uno de los grandes directores de cine de este y de otros tiempos.
Lo que entrega es una obra destinada a pasar a la historia de la industria cinematográfica, gracias a una realización guiada por un director que rehúye lo fácil y desafía las concepciones preestablecidas.
Resalta la fotografía, tanto en los grandes panorámicos como en las tomas íntimas, cercanas y cerradas, complementada por una banda sonora construida con instrumentos de época.
Se trata de una adaptación basada en la visión de su director sobre una obra literaria determinada. No puede exigírsele que sea un documental. Hay cambios, condensaciones y licencias narrativas. No está todo el poema. La narración juega con el tiempo, avanza y retrocede. Conviene no verla con el lente del historiador, sino con la disposición del espectador de cine.
La adaptación de La Odisea (The Odyssey), dirigida por Christopher Nolan, constituye uno de los acontecimientos cinematográficos y culturales más comentados de la actualidad.
Las voces grises
Christopher Nolan y su producción superaron la intensa, persistente y gris campaña mundial de aversión y críticas mordaces que comenzó desde el estreno de su primer avance, el 22 de diciembre de 2025.
El director respondió de la forma más contundente posible: con la película. Ha triunfado en taquilla, ha conquistado a la crítica internacional y, con toda probabilidad, figurará entre las principales nominadas de la próxima temporada de premios, incluidos los Premios Óscar.
Las críticas más visibles provinieron de Elon Musk, quien acusó públicamente a Christopher Nolan de «perder su integridad» y de profanar el carácter sagrado de la obra de Homero, sosteniendo que las decisiones de reparto respondían a cuotas de diversidad o a una estrategia para obtener elegibilidad en los Premios Óscar.
También destacó Matt Walsh, comentarista político de The Daily Wire, quien cuestionó con dureza el reparto de Helena de Troya, calificando a Nolan de «cobarde» por no elegir a una actriz blanca para el personaje, a pesar de que no existe documentación histórica validada que permita establecer el color de piel de Helena, ni siquiera la certeza de que haya existido realmente.
Las voces agoreras también criticaron la elección de la ganadora del Óscar, Lupita Nyong’o, y del actor trans Elliot Page, así como otros integrantes del elenco, acusando a la producción de ceder ante la denominada agenda «woke». Esa postura revela, en muchos casos, prejuicios frente a la diversidad.
Conviene recordar que el término «woke» engloba un conjunto de ideas progresistas centradas en la justicia social, el ecologismo y la inclusión. Su objetivo principal es visibilizar y corregir desigualdades sistémicas que afectan a minorías raciales, de género y de orientación sexual.
Los haters —que bien podrían llamarse «odiadores»— también cuestionaron las armaduras mostradas en los tráileres, algunas comparadas despectivamente con el traje de Batman; los acentos estadounidenses del elenco y ciertos giros del diálogo que consideraban demasiado anacrónicos para la Edad del Bronce





