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Los dedos malos pueden …


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Todo se pega a los dedos malos. No es que nuestra región suroeste sea un dedo malo, pero es una cenicienta. Las autoridades no parecen alarmadas ni preocupadas, pero los habitantes de la zona sí. .

Todo se pega a los dedos malos. No es que nuestra región suroeste sea un dedo malo, pero es una cenicienta.

Las autoridades no parecen alarmadas ni preocupadas, pero los habitantes de la zona sí. El hecho de que 12 personas hayan muerto en menos de 20 días en un humilde asentamiento de la costa de Barahona debe ser motivo de preocupación. En el último año, en la misma zona han sido frecuentes los casos de dengue y cólera. Es innegable que las afirmaciones y acusaciones de los pobladores de las zonas costeras no tienen sustento científico.

No se basan en estudios de laboratorio. Lo que tienen son familiares y amigos que han sido hospitalizados por deshidratación o que ya forman parte de las estadísticas de mortalidad. Ante esta realidad, es imperativo que las autoridades hablen con claridad y precisión.

Deben examinar lo que está ocurriendo. No basta con negar las afirmaciones de la población local. Deben demostrar de forma creíble cuál es la causa de esta pandemia de diarrea. ¿Por qué esta simple diarrea está causando muertes? La versión oficial es que el acueducto que suministra agua potable a los habitantes de la zona ha resultado dañado.

Como consecuencia, los ciudadanos se han visto obligados a beber agua contaminada del arroyo. Allí, la gente se baña, lava la ropa e incluso defeca en los alrededores.

No basta con que las autoridades pidan a la gente que no beba el agua. No hay alternativa; es imperativo que el INAPA y el Departamento de Salud Pública tomen medidas. Ya sea por ameba, cólera o dengue, deben enviar agua apta para el consumo humano y detener el brote de diarrea en la zona. No basta con negar su versión a la población afectada. Hay que encontrar urgentemente una solución.

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