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¿Qué es el Estado?


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El Estado es una superestructura jurídico-política que se sustenta en instituciones y empresas, dentro del cual, se representa al pueblo y quienes asumen la dirección del mismo deben aplicar políticas orientadas a satisfacer las necesidades materiales y espirituales de la población de una nación.

Además, en un régimen político de carácter democrático el Estado debe garantizar las li­bertades políticas, sociales, culturales, religiosas, así como de la libre expresión, difusión del pensamiento y de asociación de los ciudadanos. También, es imprescindible dar res­puestas satisfactorias a las necesidades básicas de los ciudadanos, como trabajo, salud, educación, alimentación y bienestar en todos los ámbitos; esos son deberes constitucionales de quienes dirigen las instancias estatales.

No importa, por tanto, el tamaño del Estado o la dimensión de un país, para que se cumpla con la sagrada misión de trabajar a favor de los ciudadanos que conforman el Estado, que pueblan un territorio; su rol es auspiciar el crecimiento de la sociedad, la economía, el bie­nestar social y la dignidad humana. El tema del papel del Estado es de suma importancia, es necesario, para tener conciencia de su trascendencia en el desarrollo de los pueblos, debido a que solo así se comprenderá  cuál es el compromiso que se debe encarar para transformar a las sociedades, y que sus estructuras sociales, políticas y económicas, se constituyan en bases que impulsen el desarrollo humano.

El Gobierno de la República Dominicana ha puesto en marcha un proceso de reformas, en procura de disminuir el tamaño de la burocracia, reducir y cualificar el gasto público, fusionar ministerios y direcciones nacionales y eliminar otros organismos. ¿Se resolverán los problemas del país con los cambios impulsados por el Poder Ejecutivo?

Las propuestas innovadoras son importantes, pero la renovación del Estado amerita, asimismo, de una revisisón y reestructuración  de las obsoletas estructuras institucionales, políticas y económicas, procedimiento que debe fundamentarse en una filosofía humanista en aras de elevar la institucionalidad y eficientizar el Estado, ajustándolo a las demandas contemporáneas.

Hay que reconocer el esfuerzo del presidente Luis Abinader Corona, y los logros de su gobierno en favor de la buena gobernanza. No obstante, es vital , impulsar reformas legales e institucionales que fortalezcan la transparencia y los mecanismos de control en las instituciones públicas. Es necesario reducir la burocracia e implementar tecnologías electrónicas para agilizar los servicios públicos y que todos los colaboradores asimilen el mensaje y decidan integrarse a esa cruzada que él ha inicado para modernizar el Estado Dominicano.

Es necesario continuar el programa de disminución  y cualificación del gasto público, reducir la cantidad de diputados, eliminar el barrilito,  y transitar con firmeza hacia la mo­dernización de los esquemas tradicionales que prevalecen desde hace décadas en la administración estatal. Un Estado sólido, con instituciones eficientes y autónomas, bien estructuradas, es la garantía para edificar una democracia política para la mayoría; ese debe ser el espíritu que sustente un verdadero  plan de nación.

A trabajar, entonces, por un mejor país y el bien común.

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