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Semaglutida se asocia con menos ataques de asma en estudio con datos de práctica clínica


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BARCELONA, ESPAÑA/REDACCIÓN DE SALUD.- La semaglutida, medicamento utilizado para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, podría tener efectos adicionales sobre las enfermedades respiratorias: un amplio estudio con datos de práctica clínica la relacionó con una menor frecuencia de exacerbaciones entre personas con asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Los resultados fueron presentados en el Congreso 2026 de la European Respiratory Society (ERS), celebrado en Barcelona, y proceden de un análisis dirigido por Chloe Bloom, profesora asociada clínica de Epidemiología Respiratoria del National Heart & Lung Institute del Imperial College London.

El hallazgo más destacado se observó entre las personas con asma tratadas con semaglutida, quienes presentaron cerca de 40 % menos ataques, mientras que entre pacientes con EPOC la reducción observada en las exacerbaciones rondó el 20 %, en comparación con pacientes tratados con sulfonilureas.

Los resultados, sin embargo, muestran una asociación y no demuestran que semaglutida sea directamente responsable de la reducción de las crisis respiratorias.

Más de 80,000 pacientes analizados

Los investigadores utilizaron historias clínicas electrónicas del Reino Unido para desarrollar cuatro estudios paralelos de nuevos usuarios.

Cada análisis incluyó entre 20,000 y 22,000 personas que comenzaron tratamiento con un agonista del receptor GLP-1 y las comparó con pacientes que iniciaron sulfonilureas, otro grupo de medicamentos utilizados en el tratamiento de la diabetes. En conjunto, las cuatro cohortes superaron los 80,000 participantes.

Los medicamentos evaluados individualmente fueron semaglutida, liraglutida, dulaglutida y exenatida. Los investigadores analizaron posteriormente la aparición de exacerbaciones respiratorias entre personas que también padecían asma o EPOC.

Para reducir las diferencias entre los grupos, el análisis estadístico tomó en consideración factores como gravedad de la enfermedad respiratoria, índice de masa corporal, tabaquismo, niveles de eosinófilos y otras enfermedades concomitantes.

El resultado más marcado apareció con semaglutida

Al analizar conjuntamente a pacientes con enfermedades de las vías respiratorias, iniciar semaglutida se asoció con menos exacerbaciones frente al tratamiento con sulfonilureas.

La cohorte específica de semaglutida estuvo integrada por 22,537 pacientes. El análisis reportó un hazard ratio ponderado de 0.76, con un intervalo de confianza del 95 % entre 0.60 y 0.96, para las exacerbaciones respiratorias frente a las sulfonilureas.

Los investigadores observaron además indicios de que la asociación podía variar según la dosis y el tipo de enfermedad respiratoria.

La relación fue particularmente pronunciada entre pacientes con asma. La ERS resumió el resultado como una reducción cercana al 40 % en los ataques de asma asociada con el uso de semaglutida.

Los autores también reportaron aproximadamente 20 % menos exacerbaciones de EPOC.

No se observaron asociaciones estadísticamente significativas similares para liraglutida, dulaglutida o exenatida en los análisis individuales, un resultado que plantea la posibilidad de que los efectos respiratorios no sean necesariamente iguales para todos los medicamentos de la familia GLP-1.

¿Se debe únicamente a la pérdida de peso?

Una de las interrogantes que plantea el estudio es si la relación observada puede explicarse simplemente porque estos medicamentos favorecen la pérdida de peso y mejoran el control metabólico.

La obesidad y las alteraciones metabólicas son frecuentes entre pacientes con enfermedades respiratorias y pueden influir en su evolución. Investigaciones anteriores también han planteado posibles efectos antiinflamatorios de los agonistas GLP-1.

Los datos presentados en el congreso sugieren que las diferencias en exacerbaciones no se explicaban claramente solo por cambios en peso o control glucémico, pero un estudio observacional no puede establecer el mecanismo responsable ni descartar completamente otros factores que diferencien a quienes reciben un medicamento de quienes reciben otro.

Por tanto, todavía no está demostrado que exista un efecto pulmonar directo de semaglutida independiente de sus efectos metabólicos.

No es un tratamiento aprobado para el asma

Los investigadores fueron explícitos al advertir que estos resultados no justifican comenzar semaglutida específicamente para tratar el asma o la EPOC.

Bloom señaló que los hallazgos son alentadores, pero no deben modificar por sí solos las decisiones terapéuticas actuales. Las personas con estas enfermedades respiratorias no deberían iniciar agonistas GLP-1 exclusivamente para tratar su condición pulmonar fuera de las indicaciones clínicas vigentes.

La semaglutida tampoco sustituye los medicamentos utilizados para controlar el asma ni los tratamientos destinados a prevenir y manejar sus exacerbaciones.

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