Salud

Trastornos del sueño en la menopausia: un síntoma que puede incapacitar a la mujer


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MADRID. Los problemas de sueño pueden convertirse en uno de los síntomas más incapacitantes durante la menopausia y afectar de forma significativa la calidad de vida de las mujeres. Así lo advirtió la neuróloga Ana Fernández-Arcos, integrante del comité científico de la Sociedad Española de Sueño (SES), al abordar el impacto que esta etapa tiene sobre el descanso nocturno.

Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, la especialista explicó que los cambios en las hormonas sexuales influyen directamente en el cerebro, ya que participan en la regulación de funciones relacionadas con el sueño y la vigilia. Esa variación hormonal, característica de la transición menopáusica, no solo provoca síntomas ginecológicos, sino también manifestaciones más amplias que afectan distintos aspectos de la salud.

Entre las señales más frecuentes figuran los sofocos, las alteraciones del estado de ánimo y los problemas para dormir. Muchas mujeres experimentan despertares nocturnos, dificultad para volver a conciliar el sueño e incluso episodios de sofocos durante la noche. Según Fernández-Arcos, tanto en la perimenopausia como en la posmenopausia aumenta además la vulnerabilidad a sufrir insomnio.

La neuróloga señaló que, después de la menopausia, también crece la presencia de trastornos respiratorios del sueño. Estas alteraciones pueden provocar despertares repetidos, una peor calidad del descanso y cambios en la saturación de oxígeno durante las horas de sueño.

Las consecuencias no se limitan a la noche. La falta de descanso puede traducirse durante el día en fatiga, somnolencia y cambios emocionales. Asimismo, se relaciona con una mayor intensidad de otros síntomas asociados a la menopausia, como dificultades cognitivas, irritabilidad, tristeza, síntomas depresivos, disfunción sexual y un incremento del riesgo cardiovascular.

No todos los problemas de sueño se deben a la menopausia

La experta llamó a evitar una visión simplista que atribuya automáticamente cualquier trastorno del sueño a la menopausia. Recordó que detrás de estas dificultades también pueden encontrarse otras patologías, entre ellas el síndrome de piernas inquietas o los trastornos respiratorios del sueño, que requieren una evaluación médica específica.

Para mejorar el descanso, recomendó mantener horarios regulares de sueño, incluso los fines de semana, procurar dormir más de seis horas y acostarse únicamente cuando aparezca la somnolencia. También aconsejó crear un entorno fresco, oscuro, silencioso y bien ventilado en el dormitorio.

Entre otras medidas, insistió en evitar el uso de dispositivos electrónicos durante la hora previa a dormir, limitar la cafeína, el alcohol y el tabaco desde la tarde, así como evitar cenas copiosas o muy condimentadas.

Si las molestias persisten durante varias semanas, interfieren con la rutina diaria o generan una preocupación constante, Fernández-Arcos recomendó consultar con un profesional de la salud para valorar las opciones terapéuticas disponibles.

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