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Un Framber Valdez sereno, puede ser otra cosa en el montículo


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 ARLINGTON — Lo mejor que el zurdo Framber Valdez pudo haber hecho para dejar atrás su polémica salida contra los Yankees el martes pasado era volver a subir a la lomita y tener una salida sólida. 

Y eso fue lo que hizo el dominicano la tarde del domingo en la derrota de los Astros por 4-2 ante los Rangers en el Globe Life Field. La pregunta ahora se centra en si podrá mantener ese ritmo en las últimas tres semanas de la temporada regular.

Valdez, lanzando por primera vez desde que golpeó al receptor mexicano César Salazar en el pecho con un pitcheo debido a un cruce de señas, tiró siete buenas entradas y permitió cuatro carreras (tres limpias), aunque sufrió su primera derrota de por vida en el Globe Life Field. (Tenía récord de 5-0 en sus primeras siete aperturas en dicho estadio).

Valdez, quien trabajó junto al receptor quisqueyano Yainer Díaz — quien ha sido su compañero de batería en 24 de sus 28 aperturas este año –, dijo que su enfoque al entrar al juego era estar “tranquilo” y no frustrarse cuando las cosas salieran mal, lo que ha sido un problema para él a lo largo de su carrera.

“Aprendí a no frustrarme, a no volverme loco y a concentrarme en el siguiente bateador y en el siguiente lanzamiento quitcheo e voy a hacer”, dijo Valdez.

Ése no fue el caso el martes contra los Yankees. Dos lanzamientos después de permitir un grand slam a Trent Grisham — con Salazar tratando de que se saliera de la lomita antes del pitcheo — Valdez lanzó un sinker que golpeó a Salazar, quien esperaba una curva. Valdez dijo que no fue intencional, a pesar de no mostrar ningún remordimiento inmediato. Más adelante, se disculpó.

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