Ciencia y Tecnología

Bullying digital en RD: videojuegos, manosfera, colegios desbordados y el nuevo idioma adolescente


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Por Abril Peña

Cada 2 de mayo, el mundo detiene la marcha para recordar los peligros del bullying. Pero hoy, en pleno 2025, no basta con mirar a las aulas: el acoso se ha trasladado a espacios virtuales mucho más difíciles de vigilar.

Un estudio realizado por el abogado y exdiputado Pelegrín Castillo y la psicóloga Priyanka Rodríguez alertó sobre tres videojuegos populares —Minecraft, Call of Duty y Fortnite— como escenarios de violencia, manipulación emocional y grooming.

Lo alarmante no es solo su popularidad entre los adolescentes, sino el hecho de que algunas de sus operaciones se realizan desde República Dominicana, donde la inversión extranjera limita la fiscalización estatal.

Y lo peor es que no se queda ahí cualquier red social e incluso plataformas como WhatsApp pueden convertirse en trampas mortales

Cuando las series abrieron los ojos

Muchos padres ni siquiera sabíamos que todo esto existía hasta que producciones como “13 Reasons Why” (Por trece razones) sacaron a la luz la magnitud del acoso escolar, el ciberacoso y las consecuencias fatales del silencio.

Este año, la serie británica “Adolescencia” volvió a encender las alarmas, mostrando cómo un joven aparentemente “normal” puede ser empujado a convertirse en victimario tras vivir acoso, aislamiento y consumir contenidos de la manósfera —una red de comunidades digitales que exaltan la misoginia y la violencia.

Ambas series dejaron en evidencia que el bullying ya no solo destruye: también puede transformar a una víctima en un victimario, a menudo sin que los adultos alrededor siquiera lo perciban.

El rol de los planteles escolares

Si bien la familia es la primera línea de defensa, los centros educativos tienen una responsabilidad ineludible.

En República Dominicana, muchos planteles se ven desbordados ante los nuevos retos emocionales y conductuales de sus alumnos.

Peor aún, la falta de vocación o formación de algunos maestros les impide ver realmente a los estudiantes que sufren, invalidando señales de alarma como cambios de conducta, retraimiento o actitudes agresivas que deberían ser intervenidas a tiempo.

El acoso en las aulas sigue existiendo, pero lo verdaderamente grave es cómo la falta de detección temprana permite que se traslade a las redes, donde el anonimato y la falta de supervisión multiplican el daño.

La mano invisible: la “manósfera” y su expansión silenciosa

La manósfera —conformada por foros, chats y comunidades online que promueven discursos de odio, victimización masculina extrema y violencia— ya no es un fenómeno exclusivo de países desarrollados.

Su contenido prolifera en los servidores de juegos, redes sociales y foros clandestinos accesibles desde cualquier celular dominicano.

Aunque no existen todavía estudios concluyentes sobre su grado de penetración en República Dominicana, el hecho de que adolescentes consuman contenido de odio en inglés o en códigos digitales incomprensibles para los adultos es ya en sí mismo una señal de alerta.

El idioma digital: otra barrera invisible

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