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¿Cómo mantener las ganas de vivir?


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Probablemente hayas oído el término esperanza de vida. Y quizá te hayas enterado de la esperanza de vida saludable, un término de longevidad que describe el número de años que alguien pasa con buena salud.

No es por sobrecargarte de “esperanzas”, pero acabo de oír hablar de otro: joyspan, o esperanza de vida alegre.

Joyspan es un término acuñado por Kerry Burnight, quien fue profesora de medicina geriátrica y gerontología en la Facultad de Medicina de la Universidad de California en Irvine durante 18 años. En su próximo libro, Joyspan: The Art and Science of Thriving in Life’s Second Half, afirma que una larga esperanza de vida no equivale a una vida bien vivida: también te tiene que gustar tu vida.

Burnight, quien ha tratado a miles de pacientes de edad avanzada, escribe que el envejecimiento no tiene por qué ser “la cuesta abajo que la gente cree que es”. Puedes prosperar, incluso cuando te enfrentes a problemas de salud y desafíos. “La forma en que afrontamos esos retos puede ser la diferencia entre prosperar y sufrir”, dijo. Ha tenido algunos pacientes que se han quedado paralizados por las realidades del envejecimiento, como la muerte de un ser querido o una enfermedad crónica, “mientras que otros han sido capaces de encontrar formas creativas de navegar por su nueva normalidad”.

Y tú puedes alargar tu esperanza de vida alegre mediante elecciones cotidianas, independientemente de tu edad o estado físico, al centrarte en cuatro acciones “no negociables” que ella ha identificado en su investigación, dijo.

El crecimiento es el deseo de explorar y aprender, y las investigaciones sugieren que el sentido de la curiosidad y la voluntad de aprender ayudan a mantener la función cognitiva y la salud mental en los adultos mayores.

Para despertar tu curiosidad, dijo Burnight, anota cualquier cosa que haya captado tu interés, por esotérica que sea: ferias renacentistas, aprender a tocar la batería, la investigación genealógica o el rucking.

Luego establece un “objetivo de curiosidad”, en el que te retes a explorar algunas actividades de la lista. O puedes adoptar una mentalidad de aprendiz. Algunas universidades, como las del Sistema Universitario Estatal de California y las universidades estatales de Ohio, ofrecen una exención de matrícula a los residentes mayores de 60 años.

Russ, el hermano de Burnight, se jubiló y pronto se dio cuenta de que se aburría. Cuando se enteró de que había escasez de profesores sustitutos en su comunidad, adquirió las credenciales, a los 65 años, para convertirse en “sustituto” de escuela primaria.

A Betty, la madre de Burnight, de 96 años, le encantaba hacer la compra. Pero cuando Betty dejó de conducir, en lugar de lamentarse por lo mucho que echaba de menos el mercado, se adaptó y aprendió a utilizar Instacart, dijo Burnight.

“Era una forma de que mamá recuperara esa felicidad que le producía ir a la tienda”, dijo.

Un análisis de 15 estudios sobre el envejecimiento exitoso sugiere que la capacidad de adaptarse a las circunstancias en etapas posteriores de la vida es fundamental. Los pacientes de Burnight que envejecen bien afrontan los cambios vitales “como una parte normal de la experiencia humana”.

Para ponerte en el estado de ánimo adecuado para afrontar un reto, recomienda hacer una lista de las cosas que han mejorado a medida que te has hecho mayor: ¿Te preocupa menos lo que los demás piensen de ti? ¿Tienes más experiencia a la hora de resolver problemas? ¿Quizá no eres tan reactivo?

Y cuando se avecine un reto, piensa en formas de adaptarte. Los pacientes de Burnight han cambiado correr por nadar tras una prótesis de rodilla y han sustituido la lectura tradicional por audiolibros cuando su vista empezó a deteriorarse.

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